07 octubre 2014

20 de septiembre

Echar de menos. Eso es lo que pasa cuando la memoria no se tiñe de otra piel que no sea la tuya. Te veo en la llovizna de octubre, en el frío helado de la noche, en la calle oscura de la ciudad, en la canción del olvido, en el poema de Salinas, en la soledad de siempre, en los recuerdos que tiritan. 

Duermes en un pedazo de mi alma, en toda tal vez. Haciendo añicos las sonrisas y dejándome en tristezas que embargan el corazón de un sentimentalismo de antaño que no se quita ni con poesías ni con cafés.  Te quiero y lo sabes. Te extraño y lo sabes. Eso es lo peor de todo, que llevo la vida después de ti deseando arrancarte de un tirón y echar a los bruces del tiempo, diez años perdidos en la nada. 

Echar de menos. Todas las noches, todos los días y hasta cuándo ya no duela tanto y hasta cuando de tanto extrañarte, pueda extrañarte cada vez menos. Me desvié de los semáforos en rojo, tomé la avenida que conducía a tu cuerpo y me enredé en los laberintos angostos de tu pecho. 

Condensé una década de nuestra vida en ocho horas atrapados en la carne, en el deseo, en el amor flotante que nos condenaba y nos liberaba. Te miré, me miraste, nos miramos y de repente las ausencias de los 365 días de todos estos años se desvanecieron entre besos que parecían eternos y miradas que callaban tanto.

Ese día te quise con mi vida entera. Lo sabías. Ese día también quebraste los pedazos rotos del corazón, con los que también te adoraba. 

21 junio 2014

Dejar de recordar

Caímos en silencios terribles, en prisas inútiles... y mientras tanto el tiempo pasaba, sin dejarnos llevar cuentas, haciendo las suyas, ignorando nuestros deseos y anhelos. 

Éramos los de siempre, los de antes, los que volvían una y otra vez a tomar el autobús y dejar el café por la mitad, para luego tirarlo a un costado de la calle. Éramos jóvenes, volubles e inestables, buscábamos aventuras, amores de una noche y fugas inesperadas. Teníamos la costumbre de cosernos pedazo por pedazo los corazones y quedarnos allí, en ese punto, en ese estado de pesadez donde las cargas, los fantasmas y las dudas reventaban los hilos cosidos. 

En el fondo lo sabíamos, que todo aquel ilusorio que habíamos tejido era solo eso: una inútil fantasía basada en textos, prosas, canciones y dolores compartidos. Estábamos en un limbo existencial que embadurnaba nuestras almas de una terrible nostalgia.

"Es tiempo que dejes de recordar y crear recuerdos que no existen", le dijo y esa fue su sentencia. 

07 junio 2014

Sigo sin reconocerte

Lo había rotulado como "el diferente", pero luego vino el desencanto. 

Solo fueron tres semanas y nada más. Irremediablemente se abrieron de par en par esas pequeñas ilusiones que atesoraba entre los sueños de abril, y que despertaron de su letargo entre mayo y junio. 

Se fue, desapareció, me quedé con las ganas y con un pedacito de cielo húmedo y en escala de grises. Fue la misma historia, fueron los mismos puntos finales que se quedaron sin los suspensivos. 

Mientras divagaban los pensamientos en aquella lejanía, le di "reset" a todos esos amoríos pasajeros que solo han llegado para dejar la cama deshecha y escaparse como ladrones de madruga. 

"Aquí no pasó nada, aquí  no hubo nada". Solo fueron frases que llegaron a destiempo, fueron declaratorias de parte y parte que con el paso de los días se fueron desgastando por las distancias. De ellas ni siquiera quedaron los remedios, ni las sonrisas. 

Hubo una pausa, buscaba recapitular el pasado, encontrar en mis memorias cómo era, quién era el de entonces, quiénes éramos. Pero mientras intentaba hallarlo en aquellos tiempos, sus espacios eran reemplazados por las voces de otros. No podía recordarlo... Necesitaba reconocerlo, pero solo me quedaban enormes baches y huecos de remembranzas con sus ausencias y mi falta de interés. 

¿Qué más da? Igual hoy, esta noche somos otros, ya no somos los mismos. Mientras tanto, yo estoy queriéndolo irrevocablemente, pero como todos los demás terminó marchándose antes de que empezara todo. 


24 mayo 2014

Un café en París

"Se abrió el cielo" y le lanzó un grito silente desde el fondo del alma. Todo quedó reducido a  segundos, a un efímero instante. Ahí estaba, dando un paso hacia atrás.

En esa tarde parisina también estaban ausentes las golondrinas de Bécquer. Solo pensaba, era como si estuviera dejando pasar el atardecer o la vida, y el tiempo. Escribió  en sus pensamientos "unidos sin saber por qué", pero el cielo ni siquiera tenía su nombre. 

Tenía que volver, ella tenía que volver y él, quedarse como todas las tardes, en el mismo café, con todas las cartas guardadas, al igual que sus palabras, en una eterna oscuridad que le impedía contemplarla por última vez. 

Solo fue un destello, pero como de cien mil soles. Fue un instante y nada más. La tarde moría con la noche y lo de siempre acontecía mientras ella tomaba el autobús y se marchaba, sin mirar hacia atrás, sin dejar alguna sonrisa o una promesa de vuelta.

 "Y todas las ataduras se destrabaron con el beso frío que se llevó el viento. El tiempo sin embargo solo nos dejó un camino inundado de cruces y accidentes", escribió él en su mente. 

Nada estaba escrito en las hojas del destino, a ellos solo les restaba un borrón y un escape sin retorno, por  esos recuerdos que se quedaron debiendo. 


01 enero 2014

Antes

De alguna manera ha estremecido todas las fibras diminutas de su ser. Ni siquiera le ha apostado por una vida extra ni tiempo para dos. Ambivalente, distante... un resonar extraviado que vuelve a la memoria cuando desde aquella lejanía simplemente vuelven y se van los recuerdos. 

En la mesita de noche guarda las estampas, las carta, las rosas, las cajas de chocolate. En un rincón tiene aprisionado un pasado ajeno, una atadura más. Antes, sus dientes eran blancos y ellos eran jóvenes, antes eran valientes y aventureros, antes las palabras eran musas para besos, caricias y atardeceres.  

Afuera sigue lloviendo y ella simplemente se pregunta qué le queda cuándo todas las palabras se han dicho, todas las esperanzas se han perdido y todas las roturas del corazón jamás pudieron coserse.  

08 diciembre 2013

Brisas de diciembre



Blanco, frío, silencio. ¿Qué es?, ¿cómo saberlo? Todo está vacío. Vuelve a escuchar dentro de sí  un palpitar, un suspiro, una palabra que lo lleva hasta allí. Otra vez el silencio, otra vez los fantasmas y los suspiros. 

Blanco, frío, distante. Duele. ¿Cómo secar el llanto?, ¿cómo sellar el pasado? Soltar, romper las amarras, dejar ir. "Vuelve a escucharlo, aquel deseo, aquel sentir", se dice a sí mismo. Y llega hasta ahí, descubriéndose una y otra vez, dejando las lágrimas y las canciones. ¿Quién es?, ¿dónde está el reflejo?, ¿hasta cuándo?, ¿y los besos? Allí está, dentro de sí... en silencio, distante, en soledad, con una manija de sentimientos delirantes y dementes. 

Vuelve el resonar de los latidos del corazón, vuelve a escuchar su voz, el eco. Un deseo, un sentir, un amor, un adiós, un palpitar, un recuerdo...Ya no quedan palabras, ya no quedan letras, ya no hay donde escribirlas... ya no hay a quien amar. Afuera la lluvia ha empapado las calles y en esa habitación a oscuras, solo se sienten los brotes de melancolía... ¿dónde están los besos?, ¿dónde están las palabras?, ¿dónde está la vida?

Y en silencio solo resuenan las puntas gastadas de los lapices contra el papel. 

06 julio 2011

"¡Buenas noches!"

Esto sabe a nostalgia, sin permiso me ha cantado algunas letras y las ha hecho su himno nacional. De a poco me ha quedado la fotografía de aquel instante: llovizna de noche, faroles encendidos y un beso. 


Me fui a las 6 de la tarde y mientras las carreteras se iban quedando atrás, las nubes ocultaron el firmamento mojando la ciudad con la acostumbrada lluvia nocturna. Esta vez, por arrebatos impulsivos dejé que lloviera afuera conmigo, sin paraguas sin impermeable, desnuda debajo del cielo gris y en plenas callecitas ajetreadas de la avenida principal. 


Aquella decisión emocional me llevó a pescar un absurdo resfriado. A penas empezaba la semana. Una taza de café, calcetines azules y un 'buenas noches' al otro lado del mundo, entonces me sobrevino la sensación de nostalgia y soledad, supuse que por el día y la hora la anestesia ya había caducado. Un par de suspiros, silencio animal, declaración imaginaria: 


"Un montón de sentimientos invaden mi ser y luego de tantas despedidas conservo tus calcetines blancos y las corbatas que no alcanzaste a empacar. De cierta manera he seguido hacia adelante, rompí las fotografías y descolgué las pinturas, sin embargo los vacíos no se llenan con adornos improvisados ni con el tiempo fugaz. Lunes, julio".  

23 junio 2011

Antes de ver el sol

Sentada frente a la página en blanco, abarrotada por cientos de pensamientos que le han desgastado el tiempo en pasado y futuro. Esta vez, el presente no va al volante. Es solo un miserable pasajero secundario de la semana.

Allí, la imaginación atorada en medio del whisky y los cigarrillos ha decidido dar un paso en falso: destinos fallidos y malas decisiones de años pasados, consecuencias: insomnio y falta de motivación visceral; en pocas palabras, la vida contada en puntos suspensivos. Vino con un antes y un después, y se quedó en el minuto eterno de una despedida que le caló hasta los huesos.

Para empezar, ni siquiera he comprendido su historia. Cada deseo se le escapó en el camino, supongo que salieron por la ventanilla del autobús mientras dejaba atrás una ciudad podrida en miserias y maldiciones. Fueron los personajes de otras historias, la moraleja interminable de quienes llegaron y luego se marcharon, una partecita invisible de terceros que se le incrustó en el alma haciendo suyos los dolores, las tristezas, los fracasos, las decepciones, viviendo en carne viva el desprecio de aquellos sin corazón noble; fue así como el cielo le fue robando la inocencia, que con besos carnales envenenaron de a poco su alma.

Más de diez camas usadas, más de cien lágrimas dejadas, más de un millón de sonrisas postizas y una sola noche diciendo: Lo siento. Al final, no salió una historia, al final los pensamientos fueron memoria de una madrugada antes de cerrar los ojos y volver a la rutina de la semana.

28 mayo 2011

Rutina de mayo

Caminar sobre las aguas transparentes del camino imaginario que lleva al pasado. La vida pasa, la vida llega, la vida muere de vez en cuando, la vida también inhala el aire amargo de las decepciones y se desgasta con el maquillaje de rostros seductores...


Minutos atrapados en un ascensor, en el tráfico insoportable de la semana, en la lectura apacible de Hemingway, en alguna conversación insuperable. El tiempo avanza y sigue la rutina, la monotonía colgada en tazas de café para espantar al cansancio...buscar algo de música para superar los amoríos de días anteriores y sonreír a mitad de cualquier calle a causa de un recuerdo solitario y vagabundo.


Entonces volver a casa, ver los espacios vacíos y repletos de fotografías provoca cierta nostalgia suicida al ponerse en contacto con el mismo lugar compartido en el que solíamos vivir.

27 marzo 2011

El alma en escala de grises

"A veces la verdad no basta". Todas las historias se escriben en tiempos distintos y los dolores que vienen con ellas cicatrizan mientras los recuerdos se olvidan. Una vez se ama y después se deja de amar, se pierden ilusiones y se mueren esas emociones que nacen en una estación cualquiera. 

De repente, los sentimientos se desgastan y quedan las heridas. Palabras y soledades, ninguna de las dos es la cura o el remedio. Desahogarse en medio de noches frías y mañanas comunes. Andar sin andar y dejarse empapar por las rutinas. "A veces la verdad no basta", ni siquiera un poco de fe sirve como algo de sobra para equilibrar el dolor y la felicidad, porque no existe esa eternidad diseñada por la imaginación. 

Realmente quedaron pocas horas
Están los versos y el arte para dibujar un tanto de las alegrías, y también están para desmaquillar las sonrisas y romper las promesas. Y esperando que suceda un milagro se pasan los años, se va la vida, se pierden amores, se acaban las ganas y se desvanecen los sueños. 

Acciones y reacciones, quemaduras en el alma, despojos del corazón. Un alimento que no sacia el hambre de paz y ansias de gozo. Pensamientos de carne y hueso en un papel, sentimientos livianos que dañan cuando falta la otra mitad, memorias que amargan las horas cuando el camino lleva hasta lugares antes transitados y compañías invisibles a un lado de la cama cuando llega amanecer y pasa el primer día después de otra despedida. 


05 marzo 2011

Ni como Picasso ni como Botero

Lienzos perfectamente trazados, acuarelas vivas y muertas, sensaciones del pasado y del futuro. La llovizna de un día en abril, el paraguas como arma contra tempestades, la noche bulliciosa por el tráfico de las seis. Y un mes pasado: el carnaval de las sonrisas, de las fiestas hasta la madrugada y de los cuatro días disfrazados de alcohol y cigarrillos. 

Quedarse delante del computador, ordenando los pensamientos de la semana, desmarañando las palabras guardadas en el papel y extrañando los domingos por la tarde en casa de Alberto. De ruido, un canción de Marco Antonio Solís, de bebida una Coca Cola, de postre un ponky de caramelo...la casa, solo conmigo...las distancias, cruzadas desde febrero...la tarde, con poesía y recuerdos. 

Esperas inquietas
"Hiriente y absurda, pequeña y frágil. Me gustas más, cuando llevas el lazo morado y los jeans rotos, eres más tú".

Pudo haber sido mejor o peor. Quizás, ninguna de las dos. Los lienzos y la acuarela de estos pensamientos, no fueron para dibujar como Picasso o Botero; pintar con palabras, sentimientos de un sábado cuando el tiempo sin control remoto seguía avanzado por las avenidas del universo.

21 enero 2011

Los que sobran

Y las canciones de fondo han servido para violar un poco la intimidad de los terceros. Obligarlos a escuchar las amarguras del corazón, los estados de ánimo que se resumieron en una semana. No preguntarles por las letras y clavárselas en los pensamientos mientras se pasa la tarde y llega la noche; mientras las brisas de enero traen las fragancias del pasado y los recuerdos, y un poco de música para el alma seguirá embriagando los rincones del desamor. 

Cuándo callarán. Después que al dolor se le antoje reposar y despedirse, pero no será para siempre.

28 diciembre 2010

Lo dije:

Se pueden enterrar los recuerdos en la playa del mar, mirarlo a los ojos y decirle que todo está bien; y luego prometer: "siempre pensaré en ti". Se pueden mirar detrás de las miradas sentimientos que están en silencio. No son afirmaciones, corresponden a interrogantes, preguntas con una sola respuesta. Decido que no siempre pensaré en ti y tampoco enterraré unos recuerdos debajo de la arena del mar, porque las olas golpearán tan fuerte que los arrastrarán y puede que los destapen, otra vez.

21 diciembre 2010

¡¡¡Para SIEMPRE!!!

Y esta cama tiene tantas huellas de ti, que diera la vida entera porque el tiempo  volara sobre nosotros y te trajera hasta mí. Los besos en la oscuridad, las ternuras cálidas envueltas en un mismo espacio: el nuestro. Se detienen las horas en el mundo que construimos, dejan un recuerdo las palabras al oído y vuelven los primeros sentimientos que nacieron cuando aún sin saberlo me estaba enamorando de ti.

No necesito de un papel para quedarme la eternidad en tu vida, ni la voluntad del resto de los hombres para vivir a corazón abierto con el alma atada a la felicidad de estar juntos. He decidido que sí estoy por ti: irremediablemente enamorada. Y, ¿crees que existen los miedos? sí, están metidos debajo de la piel, pero bastas solo tú para mutilarlos, basta el corazón y la fuerza abnegada de sentirnos para quemarlos. 

Posdata: esta noche es el comienzo de una vida juntos para siempre.

20 diciembre 2010

TrEs (3) CoSaS: soledad, silencio y compañía

Ya no sabe a lo mismo
Estaba leyendo como de costumbre. Después: la rutina de la semana, la ruptura de alguna emociones pasajeras y la brisa helada de las seis de la tarde volvían a refrescarme la memoria. Los días en el parque, los cuentos de Cecilia. Intenté escribir algo para romper con el aburrimiento y dejar un poco la nostalgia de diciembre. Para colmo escuchaba el eco de aquella canción: "otro año ya se ha ido cuántas cosas han cambiado: Navidad sin ti de los Bukis" que se estrellaba contra el silencio de la calle. 

"Estoy hecho un lío. Extraño su color de piel, el aroma de su cuerpo y mi nombre en sus labios a medianoche". Era Miguel, el mismo asunto: Valentina. Recordé aquella conversación de octubre, un día inesperado que para sorpresa nuestra terminó revelando gustos iguales, cariños escondidos y declaraciones en común. Aunque habíamos entregado el corazón a dueños distintos, nos conocimos a destiempo, en octubre nos unió el deseo por acompañarnos una tarde y el resto de la noche, quisimos esculcar algo más que una forma de querer, pero a la mañana siguiente todo quedó guardado como recuerdo.
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Rosas sin pétalos
No estoy acostumbrada a decir las cosas movida bajo emociones ligeras. Intento tomarme el tiempo necesario para poner las palabras que no den espacio para malas interpretaciones o dudas. Sin embargo, hoy no sé qué decirte, ni cómo. Me ha dado cientos de veces y mil vueltas más por la cabeza y resulta lo mismo: se me enreda el corazón.

Quiero abrigarme un poco de tu aliento, bañarme con la dulzura de tu alma y morir después de cruzarme al amor. No quiero mentiras verdaderas, ni ilusiones pasajeras que se construyen cuando todo brota a flor de piel. Estoy dispuesta a renunciar al pasado y a las historias de viejos otoños. Pero no sé cuándo o en qué momento todo irá mejor. Siento haber roto las alas cuando ni siquiera había despegado, lamento el miedo de llegar hasta ti. Hay cosas que son indecibles, hay sentimientos que no valen la pena. Supongo que esta noche me abrigaré debajo de las sábanas y antes de dormir lloraré por lo que nunca podré decir.
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No le he visto caminar detrás de mí, ni tampoco cantarme al oído. Recordé lo que dijiste la otra vez: "me sentí amado y abrazado". Ojalá y pudiera sentirlo también. Está detrás de las estrellas pintadas en el universo y cuando los primero rayos de la mañana atraviesan los cristales de mi ventana.

"Nunca se dormirá quien me cuida..."
Que la noche es más oscura. Mentira. Me gusta más cuando es medianoche y el silencio escampa a mi alrededor, invadido por el crujir de los árboles que se mesen por la fuerte brisa. Prefiero caminar junto a ella, anhelo dejarme anestesiar por la calma que emana de sus brazos invisibles y trastocarme un poco en sus soledades, en su compañía.

Ya no quiero recuerdos ajenos, ni espejismos dañinos. Estoy buscando un continente detrás del firmamento, uno que me sepa a eternidad sin lágrimas de dolor. Desearía inventarme los destellos celestiales del amor y vivir en ellos  hasta el último aliento de mi respirar. Quizás...no! Camina delante de mí y aún sin sentirlo está ahí.    

30 septiembre 2010

Pintando servilletas amarillas


"Se me ha olvidado contar el tiempo, y los meses se  han ido más despacio", le dijo Mariposa a Rosalía, mientras pintaban las servilletas amarillas. 

"Antes, cuando lo hacía todo se iba tan deprisa que los últimos meses se pasaron como ráfagas de vientos. Pero ya perdí la costumbre".

-"¿La costumbre de qué?"


-"De no recordarlo"


-"Es imposible dejar de recordarlo, el tiempo siempre está aquí aunque estemos ausentes de él".


-"No me refiero al tiempo. Es Juan José, otra vez me está golpeando en la cabeza que a veces no quisiera levantarme de la cama. Cualquier espacio en blanco lo rellenan sus recuerdos. Es tan absurdo que aún después de estos meses lo sienta"


-"Por eso yo elegí no enamorarme. Así aprendes a diferenciar los gustos de las pasiones, la experiencia te hace caer en cuenta que al final nada es eterno. Te enamoras de alguien y al cabo de unos años el cariño se va al carajo y todo se va a la basura"


-"¿Y cuándo no sucede nada, cuándo simplemente todo está acá, en tu cabeza?"


-"Bueno, ahí sí se complica todo. Porque estás mirando a alguien que está delante de ti y que sería un golpe de suerte si decide voltear a mirarte. ¿Qué pasó con Juan José".


-"Nos conocimos en verano, pero no pude ponerle frenos al corazón y él sí lo hizo...empecé a contar el tiempo como una manera de exorcisar la decepción, pero no funcionó. Y ahora estoy peor que la primera vez: me enamoré".

10 septiembre 2010

Un día de estos

Quiero decirte que me gustas, y lo sabes.
¿Sabes que es lo peor?: encontrarte de repente y sonreir inocentemente. Quiero decirte que la otra madrugada me levantaste de golpe cuando mi cuerpo empezaba a extrañarte. Es absurdo decirlo, pero es demasiado tarde para retroceder porque cuando lo intento están las canciones, el recuerdo, la poesía y tus manos en las mías.

Quiero decirte que debería decírtelo un día de estos, pero no como ha sido siempre. Simplemente sonreír y después llenarme de valor.

06 agosto 2010

Confieso

-¿Qué si me gustas?..No...me encantas

"Confieso que no te pretendía, que te encontré como una casualidad, como un camino esquivo. Hace algún tiempo había entregado una parte del corazón a un ajeno, a un extranjero y mientras mis ojos miraban otros lugares y otros amaneceres, allí en silencio se desteñían las auroras que me hipnotizaron la noche lluviosa de enero.

Confieso que pasaste de largo, que fue una química de pertenencia, de canciones, de música y de lenguaje abstracto. De vez en cuando un abrazo efímero se quedaba como un recuerdo húmedo y las risas nuestras iban y venían mientras rayábamos a Vilma Palma, Aterciopelados y Hombres G con las mismas canciones.

"Tu parte de adelante", fue el descubrimiento que pusiste a mis oídos y desde entonces suena en el estéreo cada vez que te recuerdo. Me hiciste un par de lunares en el corazón, abriste un ventana diminuta en mi inspiración y has dejado en el aire siete besos en mis labios.

Entonces tú escoges, si rompes el hielo y decides andar conmigo.

05 agosto 2010

Una Tarde

Se miraron un par de veces, cruzaron sus pasos en mitad de los desconocidos y una copa de vino fue el inicio de una señal improvisada. Martín, sonría, picaro y delicado, todo en ella robaba su atención y al cabo de unas horas las melodías de la música los llevó al centro de la pista: antes eran extraños con nombres, con gustos disparejos y destinos alejados, ahora una canción y una salida los juntó en aquella tarde de primavera.

-¿Qué si me gusta el río? pues, la verdad una vez estuve tan cerca que la turbulencia y color de las aguas me provocó una sensación de pánico y descontrol. Iría si no fuera el Magdalena.
-En mí ocurre todo lo contrario. Cuando llueve, conduzco hasta Las Flores y me parqueo hasta la punta de las Carrerías, bajo un poco la ventanilla y mientras avanza la lluvia y desaparece el resto de la ciudad al otro lado, voy cantando las canciones que se me dan la gana.

-¿De dónde saliste ehh?, eres la primera persona que conozco que hace algo como eso, eres irreal.

-¿Irreal? no, es solo que a veces creo que la lluvia me aleja de los torbellinos de la ciudad, me relaja escucharla, sentirla, verla, olerla...a lo mejor y nací un día lluvioso. Y con una sonrísa salida del alma se llevó hasta la última gota de vino, volviendo los ojos a ella, permaneció en silencio: y si la beso...y si le digo que me parece realmente despampanante...o mejor podría pedirle su número de teléfono, pensó.

-¿Te fuiste hasta Las Flores y te quedaste en las Correrías?, ¿Por qué te quedaste callado?

-Sí me fui un segundo.

-Me tengo que ir, tengo una cita en la galería y ya estoy retrasada. Me encantó conocerte...y a propósito, soy Claudia.

Tomó el bolso y se marchó sin darle tiempo a Martín de levantarse de la silla y responderle con una adiós. De recuerdo, le quedó el aroma de su perfume y la sonrisa de niña traviesa.

07 julio 2010

Están de más

Hay algo que no está bien, que a veces se rompe, que da miedo y vuelve a dejar el mismo dolor del pasado. Ojalá y pudiera saberlo, adivinar lo que pasa mientras duermo, cuando mi mente ya no está en este mundo, pero lo único que quedan son ilusiones efímeras, dañinas y amargas que al despertar chocan contra el muro de la realidad.

La canción de Alejandro la borré de la memoria, evité que las caricias del fin de semana fueran otra droga de recuerdo, una epidemia para el corazón marchito. No todo siempre puede ser el corazón, no. Para qué pedirle excusas, para qué volver a la línea anterior si nada cambiará la decisión: fue una equivocación.

Alguna vez escuché decir que todo sucede por una razón y que el tiempo cura todo. Puede ser cierto, o puede ser un montón de palabras que no significan nada y están ahi para decirlo todo; duele cuando hay cosas que recordar, cuando se pasan por los lugares en que ya no está el "nosotros", duele cuando los labios esperan un beso y solo hay ausencias.

Ojalá y esos que vienen, que están de paso, que no vuelven jamás solo sean eso y no otra marca, otra huella en el pensamiento que arde cuando se extraña y se necesita. Aquella canción: "...ven que el tiempo corre y nos separa, la vida nos está dejando atrás"... es tan cierto cuando hay sentimientos en común y se ha planeado toda una vida, un pedazo del tiempo en los brazos de alguien que no se escogió a la suerte, y ni siquiera fue truco del destino.

Hay una parte del amor que es inconmesurable, que no se expresa en palabras ni en detalles, es una forma tan simple y pequeña de intuir que todo vibra dentro cuando dos almas se funden en un segundo para hacer amor.