26 noviembre 2013

El pasado de lo nuestro

El tiempo ya ha dado su sentencia: lo nuestro es pasado. Y  no me importa que vengan llantos, desaciertos, rumbos sin camino, despedidas pendientes y cartas guardadas en el cajón de los recuerdos. Ya de nada valen los intentos. 

Eso que la gente llama "lo nuestro"  empieza a perder relevancia en esta líneas. Es un pasado que se arrumó en el presente, en mis horas, en mi tiempo. Pero ya, después de tanto tirar de la cuerda se desgastó y dejó de sobrevivir a todas las distancias que vinieron entre aguaceros, soledades, camas prestadas y sentimientos inertes. 

Estoy aquí diciéndome a mí misma: lo nuestro ya es pasado. 

10 julio 2013

La hoja en blanco

Es la tercera taza de café de la mañana. Mira a través de la ventana que la separa del mundo exterior. Deja que aquella fría brisa que baja de los cerros, toque las mejillas. Cierra los ojos e inhala el aroma de mañana lluviosa. 

"¿Cuánto más debo esperar?" - piensa - Pero las dos horas de espera sin falta de revelación alguna, le van alborotando la impaciencia. Se acomoda en el asiento, mira el reloj, echa una mirada fugaz entre los árboles que tiene como retrato de carne y hueso delante de sus ojos, mueve el cuello de un lado para otro y pone los dedos sobre el teclado. Ahí enfrente de sí, se choca con aquello que desde que se levanta busca evitar. 

Alimenta el espíritu de sonidos relajantes, tranquilos, placenteros, relee fragmentos de sus libros favoritos. Abre, cierra y cambia de pestaña, pero la terrible hoja en blanco sigue en blanco. 

30 abril 2013

Adiós abril

Ambivalencia e inestabilidad. Intenta depurar los pensamientos detrás de unas cuantas líneas, pero solo salen escasas palabras, una amalgama de sensaciones ambiguas que se traducen al tarareo existencial de su conciencia. 

Frío, soledad, noche, café. Una delgada línea entre lo imposible y lo descabellado. Un reloj a contratiempo, "insensato", como diría ella. Porque solo se preocupa por girar las manecillas y dilatar el silencio de esa pequeña habitación, donde las luces son fugaces y la noche permanece eternamente. 

25 enero 2013

Un adiós endemoniado

Están hiriendo susceptibilidades y provocando un caos existencial que produce altibajos emocionales. Dicen que el amor ciega la vista y que más allá, el tiempo cura y sana todo. Todavía me pregunto a qué tiempo se refieren, a qué búsquedas ausentes; si en verdad hacen complacencia a ese "tanto que habías sido y ahora eres nada". 

Pero luego vuelvo y retomo, y comprendo que no son más que palabras al aire, pensamientos descolgados e inherentes a una serie de padecimientos que antes eran suyos, y ahora solo pertenecen a uno. Un capítulo de atrás, una diálogo imaginario que viene a la memoria cada vez que se abren las heridas y aparecen los perturbadores pensamientos. 

Ella no ha cambiado nada, ha digerido escenarios utópicos que al final de cuentas son puras realidades fatídicas. Un pasado atado, un presente inevitable y un futuro incierto, ese es el pajazo mental de sus eternas y siempre mismas conclusiones. Ya los puntos no son suspensivos, ya no hay comas, ni dos puntos...esta vez lo único que logró echar a afuera fue: un adiós endemoniado. 

04 enero 2013

El subtexto de mi mensaje

De frente y en silencio, debajo de las sábanas con el dolor íntimo que le dejó otro recuerdo. Me pregunto cómo pueden caber tantas ausencias, si ya las suficientes han quedado en el pasado y las demasiadas han desaparecido con el tiempo. Un presente rasgado y todas sus oraciones tiradas al vacío.

Intento acomodar cada palabra, pero no encuentro el hilo conductor que me señale la salida. Los pensamientos intentan salir de un solo golpe, pero los enredos existenciales dejan lo mismo de siempre: una tontería, otro sentimiento incipiente y un nudo en la garganta. La música de fondo no ayuda, el silencio de la madrugada menos. Cada idea es un grito quisquilloso que se incrusta en la mente irracional de una mujer inmadura que le ha dado vueltas una y otra vez a decisiones efímeras y despedidas que debieron haber terminado hace más de dos años. 

Una copa medio vacía, un labial gastado, servilletas mojadas y una cama vacía. Sigo intentando acomodar los pensamientos y lo único que he encontrado es la última razón para sacar tanta rabia de mierda: jódete. 


25 noviembre 2012

Tiempo retardado

Esas son banalidades, esas son cosas sin importancia que se van enterrando con los días y con los años. ¡Sí, como no! Eso es el pajazo mental que se hace la cabeza. La rutina es emarañada por la misma conversación que han sostenido una y otra vez. Su rutina, sus intenciones, sus pensamientos, sus distracciones. A simples agonías que no merecen el título de llamarse así, porque le han sacado sus demonios, sus pecados y sus resentimientos. 

Fue un pacto, una espera, un tiempo retardado, un silencio inocente y de paso, una carta invisible que se quedó en el tintero. 

20 noviembre 2012

Hazlo y vete de aquí

Esquivo, evito, dejo de ser. Así nada más, no pudo haber sido más fácil, pero el tiempo pasó y con él se llevó cada memoria, cada instante, cada deseo. Algo de sabiduría, eso de combinar la razón con el corazón no se me da. O es uno, pero no son los dos. 

Medianamente he dejado que estas últimas decisiones sepultaran los crueles temores y las tímidas nostalgias. Fue un simplemente: "hazlo y vete de aquí". Una lectura rápida de su mirada y algunas palabras que se quedaron en la oscuridad, fuimos y dejamos de ser, rompimos alas, volamos y caímos...el paso del tiempo alejó esas emociones inocentes, le echó tierra a las promesas y olvidó todas las razones primeras que alguna vez fueron ciertas.  

Después alguien me preguntó si fue verdadero. Quizás sí, quizás no. Pero ahora, no creo que abunden las declaraciones ni las disculpas, ya no quedan espacios para las despedidas.