31 julio 2011

Un trozo de 25 años

Pasaron 25 años, más de 50 veranos y una sola ocasión para vislumbrar casi nitidamente lo que siempre estaba buscando, pero al segundo sobrevino como un espejismo brutal que choca contra la realidad: eso de ser periodista para encarnar alguna clase de escritor frustrado fue solo un antojo, un impulso, un deseo visceral. Ese momento quedó tan solo como un relámpago del pensamiento y nada más.

El destino tiene miedo de saber a dónde irán a parar los gritos silenciosos de las entrañas cuando nadie comprendió para que estuvo hecho. Intentar escapar, qué difícil es. 

Quedó entonces conservar los diminutos recuerdos de abril y mayo, no hubo un día en el que no quiso ser, y ese "ya lo sabes" resonó un par de veces en la conciencia cuando de noche o madrugada le sobrevenían las pesadillas y las emociones fatídicas de lo incierto.

Sombras, desconocidos y saber más de la cuenta. Los cuadernos de ello se alimentaban, a punta de locura irreal, de abismos invisibles al borde del camino, de cuerpos desnudos en la imaginación y de olvidos jamás olvidados. Quizás por exceso, por pecado o por costumbres, quizás por necesidad o clemencia esos 25 años le resultaron un viacrusis existencial, por eso dejó estas palabras. Algunas veces fue fría y eterna. Su delito, ignorar las respuestas. 

03 marzo 2011

A media Noche

Estoy intentando acomodar mis sentimientos, guardar un poco las emociones y dejar el llanto seco. La noche siempre será testigo de nuestros mayores fracasos y  de las pérdidas que quiebran el alma; la madrugada en cambio, será un espejo del pasado y de las realidades trágicas.

Las luces de la ciudad están encendidas, los rincones de las calles vagan solitarios y el silencio es estremecido por el crujir del viento. Frío y oscuridad, así como cuando los pensamientos se enlistan uno detrás de otro y van develando los dolores más ruines de la vida. Y no precisamente es el desamor uno de ellos, hay uno peor, al menos para mí: la  injusticia.

Esa que destierra a los inocentes, que condena las almas de los menos implicados, aquella que devora los pecados de la gente y se pasea descaradamente por todas las ciudades del mundo. El hambre, la pobreza, la corrupción, la muerte, la mentira son tan sólo un pedazo de la telaraña que ha tejido hace más de dos mil años antes y después de Cristo. Lo sigue haciendo y no se cansará hasta beberse el último suspiro de aquellos que intentan lanzarse y ser valientes. Caballeros sin capa y espada, hombres de carne y hueso con alardes de superhéroes, hadas madrinas vestidas de sonrisas pícaras y dones de palabra.

Marcharse después que todo el mundo lo ha hecho, voltear la mirada y espantarse de los miedos que cobraron vida, de las tentaciones que saltaron de la carne y a su paso dejaron: una manzana mordida, el infierno en el paraíso, el Caín que mató a Abel, el diluvio que se tragó a la tierra, el pueblo que vagó 40 años en un desierto, el Santo que crucificaron en un madero, las dos guerras mundiales que sepultaron inocencias, otoños y primaveras, dos bombas atómicas que impusieron la victoria de los capitalistas, la división del mundo en dos ideologías, la noticia disfrazada de unos hombres que fueron a la luna, el estallido de guerras civiles…y hasta nuestros días, las masacres continuas de niños, hombres y mujeres a lo largo y ancho de los cinco continentes.

Y el mundo aún sin acabarse sigue girando y girando, y nosotros los idiotas seguimos mirándonos en él. Entre tanto, los señores de la ley  se juegan el futuro de los países a puerta cerrada en palacios que no son de cristal, en mansiones podridas de lujos lamiéndose los traseros a punta de ‘favorcitos’ millonarios y riéndose a carcajadas de la próxima jugada magistral.

Consecuencias, los pobres siguen siendo pobres y los ricos siguen dándoles migajas de pan a los ingenuos ciudadanos. Consecuencias, una educación desvalijada por aquella filosofía amarrada a seguridades democráticas. Consecuencias, niños enfilados en bandas criminales y de sicariato. Consecuencias, un país ignorante y enlodado en su propia perdición. Sin embargo, están los que gritan esperanzados que todo tiene una solución y ponen en su boca el nombre de un dios fabricado, inventan el camino a la felicidad guiado bajo leyes mortales que siguen dejando un abismo infernal entre lo divino y lo humano.

Y también están, los que intentamos desintoxicarnos de todos los aires capitalinos, leyendo literatura, escuchando la buena música, creyendo en el Dios que no fue inventado por los hombres y escribiendo barbaridades salidas de los pensamientos en una madrugada cualquiera, en una medianoche de todos los años, mientras el resto de los ciudadanos se fuman un tabaco, beben una copa de licor, tienen sexo con algún extraño conocido, ven pornografía, duermen en una cama plácidamente o sobre cualquier superficie a pleno cielo abierto, se ‘enviajan’ en su universo, disparan a quemarropa y millones de cosas más que no me pasan por la mente ya cansada de divagar en pensamientos desacomodados del corazón y echados al aire para el mundo.

Al final, solo puede decir sin más que la política y la religión firmaron un pacto diabólico para dominar a su creador: El Homo Sapiens Sapiens 

16 enero 2011

De una canción

La vida es una eterna contradicción. Amar lo que no puede ni debe ser amado, olvidar lo que resulta imposible y dejar los zapatos en el suelo para despegar los pies hacia el infinito. Somos la eterna contradicción de pensamientos pasajeros, permanentes y dolorosos. Algunas veces, pudiera parecer sublime sentir cuando resulta por primera vez, desenmascarar los engaños del corazón y morir por las incertidumbres y los odios absurdos. Algunas veces ni siquiera las palabras son suficientes para manifestar el ruido de los sentimientos.


de paso, me encuentro con esto: "Amarte a ti me hace sufrir que buena suerte, para acordarme de que existo y de que siento, para tener en que pensar todas las noches para vivir". Retumba vez tras vez en los oídos, en el alma y en la vida entera mientras aún los capítulos anteriores no han tenido final. 

La vida es una eterna contradicción, es lo incierto de los años, del tiempo y de lo que seguimos escribiendo.

14 enero 2011

Los ruidos del silencio


"El ruido mató al silencio". El tiempo se ha llevado la parte más intima de los recuerdos y solo han quedado en papeles y fotografías, marcos de madera y paredes rayadas. 
"El ruido mató al silencio". La vida de colores amarillos, verdes y azules fueron parecidos a las fantasías de los cuentos infantiles, quedaron unos retazos grises que colorearon los paisajes borrosos de los días lluviosos. Un par de canciones y esas poesías con sabores, con olores, con despedidas. 
"El ruido mató al silencio". Destellos que no pertenecen a esta vida, magias imposibles atadas al pensamiento que procura olvidar los años de ausencia, las tardes de pasiones encendidas, los amaneceres tricolores debajo de cielos distintos y en lugares escondidos.
Oasis de mariposas y flores tricolores
"El ruido mató al silencio". Un par de copas han quedado vacías, unos cigarros todavía encendidos, los labios rojos desteñidos por los besos. Se parece a noviembre, pero desaparece cuando llega enero. 
"El ruido mató al silencio". Y aún se han quedado conmigo rastros de su corazón.

04 enero 2011

Para no despistar

Se acabaron los helados de colores cuando llegaba el trencito de la esquina, también desaparecieron las luces azules y verdes que decoraban el jardín de la casa. Se acabó Navidad, llegó el año nuevo, y empezaron otra vez a soñar las sirenas del mar con la primavera de enero. 

Lo que más extrañaré del 2010, la primera vez que me dijiste: "Te amo". 

25 diciembre 2010

Un encuentro con el pasado - Navidad

El tiempo que nos faltó
De vez en cuando, irremediablemente volver al pasado y echarle un vistazo desmorona los sentimientos. Y cuando eso sucede, es porque hay cosas que siguen faltando, personas a quienes todavía se siguen echando de menos, momentos que nunca se borraron. Recapitular la vida no es tan sencillo como una novela o un cuento, recapitular la existencia siempre deja extrañas sensaciones, y hoy me pasó, me sucedió que todo de repente dejó de tener forma y contenido. Todavía me siguen doliendo las ausencias de quienes ya no están.

Y encontrarme las cartas y las memorias de unos poemas y dedicatorias de la secundaria han abierto las mismas emociones que causaron la primera vez. Los amigos que se fueron, los viajes que nunca regresaron, las despedidas que no  tuvieron adiós, y ese último al que no le supe decir hasta luego porque no fui capaz. Navidad, me trae esas nostalgias, huelen los recuerdos, los aromas de la casa de mis abuelos paternos y los regalos debajo del árbol navideño. La espera del Papá Noel invisible y las sonrisas infantiles de la mañana del 25 cuando se olían los juguetes y se destapaban las cajas de regalos. 

Ahora, ya es tarde para eso. Han pasado tanto los años que la vida ha volado. Pero al menos están los que importan, aunque a la mitad del camino algunos hayan partido. Duele cuando se olvidan los rostros, los instantes, las promesas. Algunas lágrimas que saben a pasado y que vuelven al presente porque el corazón sigue latiendo por alguien, por todos los que fueron parte de el.

Caminar de la mano y decirlo de nuevo: Te amo
Que no alcanza ni esta, ni la otra para escribir todas las palabras que se desprenden de los sentimientos que han estado en el alma durante 22 años. Pero mirar atrás no puede ser tan doloroso porque inevitablemente también se construyeron caminos delante de mis ojos que me trajeron hasta este lugar. Encontrar el sendero devuelta al lugar donde pertenecía. Que las derrotas fueron interminables, los odios crueles, los amores decepcionantes, las amistades desleales, los días grises. La vida coloreada del primer amor, de los amigos que fueron para siempre, de triunfos anhelados, alegrías eternas, mañanas bañadas de arco iris permanentes.Y todavía más...

Aún faltas. Duele mucho
Nunca entendí las injusticias. Confieso que creí que Dios era injusto y cruel, que se había olvidado de todos y nos recordaba de vez en cuando. Confieso que lloré demasiado porque nunca hallé respuestas y el camino se hacía aun más complicado. Nunca entendí las verdades a medias. Confieso que perdí el norte un millón de veces más y jamás me detuve para pegar los zapatos en la tierra. El gran problema, haber despegado a la fuerza.

Desocupar tus lugares
Parece que después de algún tiempo el horizonte se hizo más claro, y amaneció inesperadamente. Sí, creía a mi manera e inventé lo bueno y malo en mi mundo. Diseñé un ideal completamente imperfecto. Ahora está mejor verlo desde abajo y luego levantar la mirada hasta la cúspide del firmamento y descubrir que aún existen un millón de razones más para volver a creer en lo imposible a los ojos de las gentes.

Es navidad y todos los recuerdos de la vida vendrán como ráfagas de vientos al corazón. Es navidad y todos los nombres que pasaron por la memoria lloverán en destellos finitos de alegrías y nostalgias. Es navidad y vendrán más parecidas a esta y distintas a las anteriores.

¡FELIZ NAVIDAD! 


21 diciembre 2010

Te amo con mis sentimientos gastados,
con la rabia de mis silencios, con el miedo de los años
con la incomprensión de la gente, con el desenfreno de mis pasiones,
con la vida que tengo...te amo con la distancia que siempre nos separa.

16 diciembre 2010

Y después de todo, qué es extrañar

Hay cientos de formas de extrañar a alguien y no necesariamente una ausencia o una despedida pueden doler tanto. Cuántas veces se ha extrañado a quien ha estado toda la vida a nuestro lado y no es cuestión de evitarlo o sentirlo inesperadamente, supongo que los sentimientos están hechos para algo más que sentir o vivir. 

Una maleta, el me voy y dejar a alguien
Hoy te extraño, quizás tú también lo sientas. Pero a veces ni siquiera esas dos palabras son suficientes para comprender que la ausencia de un cuerpo o de un corazón significan la existencia entera de quien lo vive. "Me dices que me extrañas, pero no puedo escuchar tus palabras porque demuestras lo contrario", decía Antonio. 

He vivido algunas épocas sintiendo la ausencia del amor, de la felicidad y del calor matutino de su abrazo, sin embargo no todo puede detenerse por la falta de alguien en la cama o en el comedor mientras el desayuno está servido. Se acostumbra al aroma de un perfume, a la ternura de un beso, al paraíso de una caricia y al cielo de un "te amo", la necesidad de cuando faltan es extremadamente dolorosa y ni siquiera los años terminan restaurando las rupturas que quedan en el corazón. 

Extrañar a alguien quema como el fuego, llena de desesperación y ansiedad. De vez en cuando mata lentamente las ilusiones y deja un vacío difícil de ocupar. Estar lejos me hace daño, estar cerca es la misma cosa. Comprendo que después de los abrazos, las palabras, los encuentros, las promesas y las despedidas hay sentimientos que no quedan resueltos, instantes que le terminan perteneciendo a quien se decidió amar, porque resulta que un momento vivido en el tiempo del otro fue una decisión en común, una apuesta a la suerte y una experiencia vivida.

13 diciembre 2010

Tres puntos suspensivos

Beber las nostalgias del ayer, echarle fuego a las despedidas, fumigar las palabras que lo tumban todo. Estoy dispuesta a perder las esperanzas, a dejar de creer que más allá de esta vida existirá un paraíso o un infierno, que los buenos son más malos que los tontos. No hay espacio para ti ni para mí en el mismo lugar, no tengo ganas de decirte lo que siento, pero tampoco callarme que aún esta noche sigo guardando los miedos y los temores.

Te lo había dicho antes, no soy lo que crees. Tampoco seré lo que esperas. Había una vida antes de mí, había un destino escrito antes de concebirlo y no tuve ni siquiera una milésima de segundo para decidirlo...la existencia no está diseñada para tres puntos suspensivos, hay un punto final: se deja un pasado para vivir el presente o se escoge vivir un instante con las sombras de aquello que estaba antes.

¿Crees que todo siempre será blanco y negro?, me gustan las margaritas amarillas que antes de llegar a los 27 años me iluminaban los sueños que no había perdido todavía.

Pdta: las despedidas están de moda

09 diciembre 2010

Muchachita

Hay un hombre sentado delante del mostrador, una adolescente con ínfulas de mujer fumando un cigarro y tres sujetos más jugando billar. El vallenato viejo de Miguel Morales suena una y otra vez en La Laguna Azul, el bar de la esquina. Famoso por alojar a los borrachines del barrio Chino y a las prostitutas que llegan cada tres horas para embriagar de deseo a los que ahogan su tiempo en unos tragos de ron. 

Anoche estuve con Patricia, la niñita de 15 años que desde los 13 se convirtió en puta. Sin embargo su carita de ángel, de ojos azules, cabellos negros y piel quemada por el sol de la costa la asemejan a uno mujercita de otra tierra y de otras gentes. No aparenta lo que es, pero tampoco tiene la intención de hacerlo porque se acostumbró a lo que la vida le ha dejado todos los días.

"La cocaína y el ron son la mejor anestesia. Un poco de los dos y lo demás es pan comido...además con eso encima el sexo sabe más rico y ni siquiera da asco". Ella me recuerda mucho aquella canción de Jorge Oñate: "Mujer Marchita de alma y fecunda, pobre criatura sin ninguna redención, sola entre la multitud
que comercia con tu amor al irse tu juventud, baja tu valoración". Mujer marchita que no comprende ni se preocupa por comprender lo que ella misma se ha negado. Mujer marchita de palabras morbosas, de gestos vulgares. Amante resignada, sujeta a las voluntades ajenas y enamorada que nunca conoció al amor.

"Tal vez exista, pero no creo que se acuerde de mí. El mundo está tan podrido que estará cansado de las mismas maricadas. Nunca le he pedido nada, porque   no creo que tenga tiempo para escuchar mis oraciones". Sin Dios, sin madre, sin padre, sin familia, acompañada de los vestidos baratos que compra en San Nicolás, de los únicos tacones y de los tres labiales que le regaló Mauricio el primer novio que tuvo.

Todas las noches me acuesto con ella, no me pregunta ni me responde. Por eso me gusta, porque es tan inocente que ignora lo que hay detrás de las perversiones que esconde mi mente. Hablamos de la posición más excitante al quitarme los pantalones y de lo que debe hacerme para complacerme. Ella será la protagonista de mi próxima novela: labios rojos. 

23:19

Lo se, algunas despedidas son inevitables. Tomar un rumbo distinto, armar las maletas y guardar en ellas las fotografías de los que no volverán a verse al despertar. Dejar las cartas de adiós y tantas sonrisas bañadas en lágrimas.

Esta navidad, lo esperé en nuestra casa, con el chocolate caliente servido y las panochas de bocadillo. Armé el árbol y puse su bota junto a la chimenea. Ha llovido mucho por estos días y lo sigo extrañando tanto que duele y arde. No quiero reprocharle nada, supongo que fue su decisión y yo no estaba en ella. El muchacho de pantalones gastados, tenis amarillos y ojos negros, el hombre de cuarenta y tantos años y el niño de las pecas en la nariz. 

No volvimos a ver las películas de Capulina, ni las ocurrencias de Mr. Bean. Ni a comer mango biche, ni chicharrones con limón. Es la vida, las personas siempre se marchan y tardan en regresar. Pero esta vez, ya no le pediré a Dios que lo traiga de vuelta.  

Pdta: Devuélveme la bufanda amarilla.

07 diciembre 2010

Cajones vacíos

Con el camisón azul, las medias blancas y el cabello suelto y despeinado. Otra mañana despertaba a su lado, con las sábanas regadas en la alfombra, la ropa colgada en el sofá y las almohadas a un costado de los dos. Eran las 6:30 de la mañana y no habían rastros de que el miércoles 26 de junio fuera un día soleado.

La matutina taza de chocolate y las tostadas de mermelada de piña, la lectura de las noticias habituales y la ducha con música de Soda Stéreo. Acostumbrados al correr de los días entre la rutina de las ciudades donde habían estado los últimos cinco años de noviazgo y la rareza de tener sentimientos en común. Sin embargo, después de haber conversado durante un par de horas con Magdalena entendí que lo suyo era otra historia dramática ahogada por la rutina diaria de la semana y el trabajo que siempre estaba de más. 

_"Verlo todos los días acostado a mi lado, acostumbrada a su sonrisa y a los te quiero que me dice antes de entrar a la ducha... a veces siento que es poco para lo que necesito". Me dijo Magdalena. Esa mañana vio entre los dos, que 12 meses más no alcanzarían para darle forma y sentido a un compromiso que se quedó en la rutina y la costumbre. 

_"Supongo que las cosas no son eternas, los sentimientos cambian con el paso de la vida y unas palabras bonitas a veces no son suficientes para quedarte con alguien para siempre". Tomó la taza de café intentando disimular que todo estaría bien.

_"No creo que sea eso lo que sientas", - le dije - "Dime la verdad, ¿hay alguien más?

_"No. Esta mañana esperaba que me sorprendiera con el desayuno servido como las primeras veces, o que mientras me duchaba me tomara por la espalda y me  robara todos los besos ausentes de la semana. Al contrario de eso, seguía durmiendo e hizo lo mismo de todos los días. Se levantó del comedor, tomó su saco y me dio el mismo beso tonto de 'buenos días' en la frente.
Es la misma historia de mamá y papá. Por Dios, solo tengo 26 años y siento que me estoy volviendo vieja y que la pasión está tan estancada que no me provoca amar ni dejarme amar".

_"El problema lo podrías haber resulto desde la primera vez que sentiste que lo común y corriente se estaba tragando sin respirar tu relación. En cambio, preferiste ignorar el abismo que ya los había separado. ¿Ves? cada quien escoge su camino a la perdición o a la felicidad".

A las 4 de la tarde, Magdalena tomó su ropa la guardó en tres maletas y se fue  hasta la terminal. No dejó ni una nota, ni un mensaje telefónico, solo los cajones vacíos y la cama sin ella.   

06 diciembre 2010

Inventando

Jugando con el destino que no existe, planeando sueños imposibles y buscando arco iris de otra galaxia. Que las hadas madrinas vienen de marte y los duendes están en la luna. Ojalá y existieran los elefantes morados y los unicornios azules, que los ríos fueran de cristal y las nubes de caramelo.


Pero con los años, la vida se ha desdibujado. Color rosa no es. La magia existe en los cuentos de los Hermanos Grimm y la de ahora se la han inventado las brujas que no van en palos de escobas ni salen por la chimenea. Y ¿si los ángeles existieran? no con alas ni con auroras sino exactamente igual a los hombres: ojos azules, negros, verdes...blancos y morenos, con barba o sin ella. Quizás me habría enamorado de uno. Un beso sin tocar los labios, hacer el amor tocándonos el alma. 


Jugando con el destino que he inventado en los cuentos de cartón, en los sueños que vienen y van cuando llega abril. Guardo las hojas secas del árbol del jardín y sigo coleccionando las mariposas que vienen en primavera. Si fueras mi ángel no te reconocería, porque a ellos los he dibujado cientos de veces en cuadernos rayados, con crayolas azules y amarillas. 
Algunos están guardados en mis canciones favoritas y allí los coleccionan los otros, los ajenos y desconocidos...








Jugando con el amor, perdiendo el tiempo lejos del futuro y desenterrando los recuerdos de septiembre cuando apareciste tú: el ángel encantado con los tennis azules y las gafas oscuras, ¿lo recuerdas? jamás llovió y nunca anocheció.

01 diciembre 2010

25 de diciembre

Tan perfecto, tan él. Aquella madrugada de la que tantos jamás dejaron de hablar se hizo de carne y hueso: 25 de diciembre. Una profecía dicha desde antes que las estrellas vieran la luz y el universo conociera existencia.

De las entrañas de una mujer, del vientre inocente de una madre que lo sería por primera vez, del milagro hecho hombre y criatura, de allí nació al que 33 años después clavarían en un madero en un acto de genocidio. Lo llaman Cristo, también El Mesías, esta noche no le daré nombre porque supongo que su destino y su historia son más que un nombre, más que un rostro.

El de los ojos azules o negros, el de cabellos largos y barba poblada, el hombre blanco o moreno, el que han caracterizado tantas veces detrás de las pantallas y al que Mel Gibson en una película tan real y morbosa le dio por nombre "La pasión de Cristo", ese que ni siquiera es mito ni leyenda, ha sido bautizado como el Salvador de la humanidad. Es irracional e ilógico para la ciencia, para la historia un personaje, para el mundo: Jesuscristo.

A los que creen, su poder en ellos es sobrenatural. A los que ni siquiera lo nombran pasa como si nada. Su muerte fue un acto de amor: castigado a latigazos que le levantaron la carne de su cuerpo y le dejaron llagas y heridas 'animales', coronado con espinas, despojado de sus vestiduras y crucificado por los hombres como el más maldito y despreciable ser humano.

Esta noche, no le daré nombre porque mis labios lo han pronunciado cien veces y más de un millón. A lo mejor e importa aquel pasado, aquella escena desgarradora, a lo mejor era justo y necesario que aquella vida traspasara al resto, que una muerte significara la resurrección a la esperanza y al amor. 33 años antes significó navidad.

29 noviembre 2010

Aquellos días

De que hay días inútiles, tontos y estúpidos. Esos que le dan la vuelta al tiempo y ni siquiera la soledad es compañía porque fastidia. Hay una farsa detrás de sus ojos, una mentira inocente que dice de vez en cuando: me gustas, pero no.

Esta noche quisiera tomar los retratos de Jesús y Manuel, mis pequeños hermanos que ya no son tan pequeños, y llevármelos a la cama como abrigo para calentarme del frío. Hemos estado tanto tiempo separados, que no recuerdo la última navidad que estuvimos en casa y armamos el arbolito. De mamá y papá, lo sé todo. Que se aman y se odian.

Este lugar, esta mañana, este balcón, estos árboles me recuerdan a la niñita de ojos negros que se balanceba en el columpio y se quedaba bajo el agua lluvia hasta ya no llover más. Ensuciaba los vestidos de flores amarillas y los zapaticos de muñeca, tenía siete años y la vida se iba tan despacio, se tomaba su tiempo para respirar y esperar. Todo aquí, permanece igual y tan intacto como los cuadernos rayados del colegio. No! no es cierto, todo ha cambiado.

Quisiera quedarme aquí y envejecer.

Pdta: 27 de diciembre, las colinas de San Vicente.

15 noviembre 2010

Recuerdos de papel

Sí, a las 12, a las 2, a las 3, a las 5 de cualquier día son inevitables las angustias, las preocupaciones ajenas. Tanto ruido, gente adolorida y sin calmas, siempre es invierno y nunca primavera, aunque abunden las flores. 

Jamás me enseñaron que detrás de la belleza irónica de la vida las traiciones y el desamor son costumbres de ciudades, simples formas de vida. Hay primeros días, instantes pequeños, pasiones fugaces, besos gastados, amores prohibidos y deseos inalcanzables. Esa clase de cosas no me las enseñaron en ningún libro, en ninguna clase de historia. 

Sí, a las 12, a las 2, a las 3, a las 5 de cualquier día son inevitables las angustias, las preocupaciones. Algunas veces se pasan con mala hierba, con canciones estrombóticas, con chispas y ficción. Tanto ruido y gente que se va deprisa sin esperar el tren o el autobús, tantos años que pasan y siglos que quedan atrás para luego ser fugaces recuerdos de papel. 

Hoy es invierno y lo será por tres meses más. 

04 noviembre 2010

Tarde

Lo admito fue difícil encontrar un lugar que nos llevara a nuestras cosas en común. Por naturaleza éramos desiguales como lo canta Tiziano Ferro "somos hijos de mundos distintos de misma memoria". No quiero llorar porque aquello resultó efímero y la vida pasó demasiado rápido, antes que mis ganas fueran menos intensas. 

Si me tomas una foto, qué pasaría con ella después de algunos años, cuando la casa donde alguna vez hicimos historias y rompimos lazos pasados ya no será la misma y tal vez habrá desparecido del barrio bajo otra pintura, otras gentes y otros olores. No me tomes una foto, solo intenta dibujarme en tu interior para que alguna vez la parte  de mí que se quedó contigo te robe algunas buenas sonrisas y no más lágrimas.

Lo admito fue difícil reconocerlo, decírlo y después olvidarlo: noviembre sin ti.


30 septiembre 2010

Pintando servilletas amarillas


"Se me ha olvidado contar el tiempo, y los meses se  han ido más despacio", le dijo Mariposa a Rosalía, mientras pintaban las servilletas amarillas. 

"Antes, cuando lo hacía todo se iba tan deprisa que los últimos meses se pasaron como ráfagas de vientos. Pero ya perdí la costumbre".

-"¿La costumbre de qué?"


-"De no recordarlo"


-"Es imposible dejar de recordarlo, el tiempo siempre está aquí aunque estemos ausentes de él".


-"No me refiero al tiempo. Es Juan José, otra vez me está golpeando en la cabeza que a veces no quisiera levantarme de la cama. Cualquier espacio en blanco lo rellenan sus recuerdos. Es tan absurdo que aún después de estos meses lo sienta"


-"Por eso yo elegí no enamorarme. Así aprendes a diferenciar los gustos de las pasiones, la experiencia te hace caer en cuenta que al final nada es eterno. Te enamoras de alguien y al cabo de unos años el cariño se va al carajo y todo se va a la basura"


-"¿Y cuándo no sucede nada, cuándo simplemente todo está acá, en tu cabeza?"


-"Bueno, ahí sí se complica todo. Porque estás mirando a alguien que está delante de ti y que sería un golpe de suerte si decide voltear a mirarte. ¿Qué pasó con Juan José".


-"Nos conocimos en verano, pero no pude ponerle frenos al corazón y él sí lo hizo...empecé a contar el tiempo como una manera de exorcisar la decepción, pero no funcionó. Y ahora estoy peor que la primera vez: me enamoré".

24 mayo 2010

La generación de antes, la historia de siempre

La Colombia soñada es una utopía. Me quedo con los cuentos de hadas, con las historias de mi abuelo y los ratos apacibles de mi niñez, cuando el mundo era tan ajeno a mis emociones, y la vida me parecía demasiado perfecta. A los doce años, los problemas infantiles eran carcajadas comparadas con los dolores de hoy, las tardes en bicicleta, las noches al escondido, los juegos de pilindrina, el congelao, el yimmy y mis favoritos: los cuentos de miedo. Aquellos años fueron inolvidables. Pero detrás de ellos, habían otras historias que eran ajenas a mi memoria.



Colombia, ha sido el mismo cuento desde hace 40 años. Una guerra explosiva que ha desangrado como siempre, a los menos involucrados. Suena tan trillado, pero es tan real como doloroso y mucho más, cuando las altas esferas del Estado le dan una cachetada a la democracia nacional, sirviéndoles de trampolín a jefes guerrilleros y paramilitares para la extensión de sus intereses individuales y la concentración de poderes inescrupulosos.



Mi generación es tan distinta a las demás (eso dicen todos). Pareciera como si de repente todo doliera más, como si aquellos eventos en los que estuvimos ausentes nos partieran el alma y sintiéramos esa gran necesidad de lanzarnos contra el mundo, contra políticos hipócritas y campañas de doble moral. Las noticias corren a cántaros, desde que tengo conciencia de ser me he percatado que los medios de comunicación sirven más de epicentro mediático y de entretenimiento, que de información y generadores de cultura y educación.



Podría escribir y no terminar jamás, volver al comienzo tantas veces y no encontrarle un final, porque la llegada se extravió desde la primera vez que puse los ojos en la realidad y comprendí que todo ha sido siempre un completo caos, y que a pesar de aquel refrán: “la esperanza es lo último que se pierde”, aquí no hay excepciones.



Es obvio que el panorama no girará a 360 grados, porque los superhéroes no existen, pero en cambio, sí se pueden cambiar conciencias, transformar pensamientos colectivos a través de espacios que le apuesten por la regeneración de sociedades y comunidades vulneradas y no vulneradas. Porque a veces la gente ignora lo que pasa a su alrededor y busca respuestas cuando ni siquiera se ha tomado la molestia de mirar más allá del horizonte.



Es tan simple, como por qué la delincuencia o el sicariato son problemáticas tan comunes y difíciles de erradicar. Empíricamente, me atrevo a decir que las condiciones sociológicas de los ciudadanos están directamente relacionadas con su concepción de la vida y su entorno cotidiano. A ello, se suma la falta de garantías por parte del Estado en la protección de aquellas personas marginadas por la violencia, de menores de edad que crecen bajo el seno de un hogar invadido por la violencia intrafamiliar y los abusos sexuales. Podría seguir enumerándolos, pero estoy segura que no terminaría, porque cada problema es la consecuencia de uno más grande.



Ahora en época de elecciones, Colombia no están diferente a tiempos pasados, la gran diferencia es que mi intención de voto y la disposición de crítica eran casi nulas. Hoy, la cuestión ha virado del cielo a la tierra, y a pesar de todas las circunstancias al final de cuentas, soy tan soñadora e idealista que he de creer que no todo está perdido mientras exista la necesidad irrevocable del cambio y del rechazo a los gobiernos farsantes y a los políticos de doble moral.

07 mayo 2010

Cosas desiguales

¿Pueden dos almas desiguales encontrarse en algún lugar y romper las diferencias con un solo sentimiento? Alguna vez las cosas dejan de ser necesarias por cualquier razón diferente a las demás, es una forma de encontrar respuestas a los giros de la vida. Pasa de vez en cuando, al toparme con sus ojos en la escalera, una mirada  efímera que se queda entre los dos y a los pocos segundos es nada.

Los colores a mis gustos están distantes a los suyos, el negro es intermedio, pero no siempre será igual. No siempre buscaré un par de deseos en la estrellas, o esperaré que los caminos me lleven hasta él, porque lejos de las mismas casualidades que suceden diariamente al salir del trabajo, son ellas menos simples a mis sentimientos.

Eso de las esperas impacientes lo he odiado desde los 16 años, la prisa aunque es más traumática, me lleva a donde menos lo espero, hasta distancias inesperadas como la del 17 de Abril.