14 julio 2014

3:00 am

La pequeña y absurda posibilidad de un encuentro que se esfuma cuanto más pasa el tiempo. 

Estamos echados a la suerte. A ti te resultó aquella salida fácil y a mí, divagar en un existencialismo que duplica las dudas y me hastía de las mismas distancias, esas que odio y aborrezco cada vez que recuerdo tu nombre. 

Hagamos un pacto no más, un sello definitivo. Un pacto que nada tenga que ver con promesas esquivas ni reencuentros después de una década. Lo que tiene que ser, será; y lo que no, simplemente quedará como una historia invisible. 

Ya no me prometas el cielo, tampoco acepto tus disculpas, porque yo también rompí todos los acuerdos: me fui con otro.  

21 junio 2014

Dejar de recordar

Caímos en silencios terribles, en prisas inútiles... y mientras tanto el tiempo pasaba, sin dejarnos llevar cuentas, haciendo las suyas, ignorando nuestros deseos y anhelos. 

Éramos los de siempre, los de antes, los que volvían una y otra vez a tomar el autobús y dejar el café por la mitad, para luego tirarlo a un costado de la calle. Éramos jóvenes, volubles e inestables, buscábamos aventuras, amores de una noche y fugas inesperadas. Teníamos la costumbre de cosernos pedazo por pedazo los corazones y quedarnos allí, en ese punto, en ese estado de pesadez donde las cargas, los fantasmas y las dudas reventaban los hilos cosidos. 

En el fondo lo sabíamos, que todo aquel ilusorio que habíamos tejido era solo eso: una inútil fantasía basada en textos, prosas, canciones y dolores compartidos. Estábamos en un limbo existencial que embadurnaba nuestras almas de una terrible nostalgia.

"Es tiempo que dejes de recordar y crear recuerdos que no existen", le dijo y esa fue su sentencia. 

11 febrero 2013

Sin destinatario

Quédate. Le dijo. A cambio, un portazo fue la respuesta. 

A ver si lo entiendo, esta no es una dedicatoria, ni un eufemismo. No tiene caso que divague entre suposiciones y verdades absolutas, porque entre ese "nosotros" todo lo que nace y se ha roto han sido siempre verdades absolutas e irrefutables. 

Quizás nunca me tomé el tiempo para pensar con claridad y empezar de nuevo. Quizás, los quizás sobran y no alcanzan para ponerle respuesta a todo. Puede que duela, que ya no signifique nada, que las bondades se hayan quedado en el retrete y que los sueños perdidos se esfumaron de camino a casa. Fue una decisión, una personal y así quedaron las cosas, como siempre y como nunca volverán a ser. 


Ella le pudo haber escrito cientos de cartas, y él en cambio simplemente las habría tirado a la basura sin ni siquiera abrirlas. Ella le contó de sus sentimientos una y otra vez, y él en cambio la esperaba con un: "lamento que te sientas así".  Y entonces, en millones de intentos y cuentas perdidas se juró a sí misma una última vez. 


La última vez que te recuerde, que llore desaforadamente, que escuche una deprimente canción de Arjona, que guarde tu nombre en mis labios, que me pregunte "¿por qué?". La última vez que todos los odios le ganen a la tristeza y a la depresión, que la oscuridad debajo de mis sábanas me pese demasiado y me haga cientos de miles de nudos en la garganta. 

Que ya no me interese por ti, ni siquiera un "cómo estás". Que se me vaya la vida de golpe porque duele recordar, que las ilusiones se queden tras palabras bonitas porque perdieron la magia, que los ojos no brillen por desamor, que el destino siga siendo una maldita utopía, que los versos sean siempre iguales y con el mismo trasfondo, que las alegrías postizas se hagan añicos. Que todo el tiempo pasado deje sus heridas allí, que ese "algún día las cure" y deje detrás del camino todas las decepciones. 

Que el corazón deje de romperse, porque ella merecía más que besos efímeros y amaneceres contados. Ella merecía más que llamadas esporádicas y dedicatorias sin destinatarios, ella merecía rosas, chocolates, aunque suene "clichesudo", ella merecía la felicidad que otros le negaron. Merecía "te quiero" sin máscaras, cariños honestos, silencios que los besos se comen en caricias y menos sexo sin compromiso. 

Quédate, le dijo. A cambio allí le dejó los pedazos rotos de su alma. "A mí que no me quede ni el único recuerdo inocente de tu pasado". 

31 julio 2011

Agosto





Julio, una despedida sin calendario. Agosto, a pocas horas de colgarte en mi cintura. 

28 mayo 2011

Rutina de mayo

Caminar sobre las aguas transparentes del camino imaginario que lleva al pasado. La vida pasa, la vida llega, la vida muere de vez en cuando, la vida también inhala el aire amargo de las decepciones y se desgasta con el maquillaje de rostros seductores...


Minutos atrapados en un ascensor, en el tráfico insoportable de la semana, en la lectura apacible de Hemingway, en alguna conversación insuperable. El tiempo avanza y sigue la rutina, la monotonía colgada en tazas de café para espantar al cansancio...buscar algo de música para superar los amoríos de días anteriores y sonreír a mitad de cualquier calle a causa de un recuerdo solitario y vagabundo.


Entonces volver a casa, ver los espacios vacíos y repletos de fotografías provoca cierta nostalgia suicida al ponerse en contacto con el mismo lugar compartido en el que solíamos vivir.

23 abril 2011

Duele menos que ayer y mañana

La puerta quedó cerrada para siempre. El café se enfrió y las toallas en el baño quedaron, casi secas como un día de verano. Inventar el presente y dejar atrás cualquier memoria nuestra. Las debilidades superaron cualquier intención de juntar por siempre los lazos y el odio fue otro pasajero que se acomodó debajo de los latidos del corazón. 

Y la confianza perdida por aquellos antojos de caricias se extraviaron en un acto sexual de 5 minutos, en un beso sin los labios: la misma despedida amarga y sin amor que la noche pasada. El vacío se fue estancando, el dolor no dolió tanto y las lágrimas ya secas no llegaron a la punta de los ojos. 

Increíblemente, esta vez el tiempo de dos se cortó de raíz y eso de los besos clandestinos, de las esperanzas dejadas en canciones y en calles de ciudad quedaron aquí en estos pensamientos.

Todo pasa, todo cambia y nunca más diré siempre!!
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Guárdame en tus brazos, despójame de mis pecados, líbrame del olvido  y sálvame de los abismos. Escucha mis lamentos, mírame que desfallezco. Elevo unas cuantas melodías al firmamento y esas penas se disipan mientras hablan mis labios. 


Guárdame en tu corazón, seca las heridas de mi ser y cose mi alma maltrecha. Mientras tanto con ganas de volar lejos de aquí, entiendo que aún no es tarde para una súplica, para una oración, para un verso que me lleve hasta ti. 


Guárdame en tu corazón, limpia mis codos rasgados por las caídas, regálame una madrugada en otro universo, un día con un cielo forrado de estrellas, una calle para recordar, un amor que no duela y un pedacito de la eternidad en tus ojos.
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La tempestad echó fuera la fe, y aunque hoy las ganas se vencieron, sé que mañana estaré bien. Unas cuántas decepciones, noches desmadrugadas, tristezas en la garganta del estómago y despedidas a las 11 y a las 3. Aunque el clima aquí dentro es invierno, sé que mañana estaré bien. 

17 abril 2011

Empieza a llegar primavera

En vez de café, una taza de leche caliente. Mis anteojos favoritos y música de fondo. Estoy tranquila, dejándome llevar por el refugio de lo que llamo presente, que los abrazos invisibles se queden conmigo para siempre, ya no he de necesitar pasados dolorosos ni promesas que nunca lo fueron. 

"Prometo llamarle 'amor' al primero que no me haga daño"
El paisaje no ha cambiado, aunque afuera es invierno, acá en mi corazón sorprendentemente es primavera. A paso lento se van quemando las ausencias, y con sonrisas a mitad de camino vuelve la paz y el descanso de días anteriores. Y aún más con aquellas compañías que embriagan de alegría, de felicidad y carcajadas. 

El firmamento ha desnudado esta noche el silencio del universo y me ha tocado la punta del corazón con una melodía sublime y eterna. 

Eso de las lágrimas, del llanto, de la melancolía se cura con canciones, con el susurro del viento, con sensaciones futuras que dejan de lado los dolores que están de paso. Y esta vez, aunque el arco iris volvió a desteñirse, no será para siempre. 

Es tiempo de dejar de sentir, de echar afuera sentimientos que matan y agrandan las heridas. Es tiempo de despedirse, de separar caminos, de soltarse de las manos, de no esperar un beso o una caricia. Es tiempo de enterrar recuerdos que ya no han de volver y elevar las alas al infinito. 
A veces cuando se pierde, se gana un poco. 

05 marzo 2011

Ni como Picasso ni como Botero

Lienzos perfectamente trazados, acuarelas vivas y muertas, sensaciones del pasado y del futuro. La llovizna de un día en abril, el paraguas como arma contra tempestades, la noche bulliciosa por el tráfico de las seis. Y un mes pasado: el carnaval de las sonrisas, de las fiestas hasta la madrugada y de los cuatro días disfrazados de alcohol y cigarrillos. 

Quedarse delante del computador, ordenando los pensamientos de la semana, desmarañando las palabras guardadas en el papel y extrañando los domingos por la tarde en casa de Alberto. De ruido, un canción de Marco Antonio Solís, de bebida una Coca Cola, de postre un ponky de caramelo...la casa, solo conmigo...las distancias, cruzadas desde febrero...la tarde, con poesía y recuerdos. 

Esperas inquietas
"Hiriente y absurda, pequeña y frágil. Me gustas más, cuando llevas el lazo morado y los jeans rotos, eres más tú".

Pudo haber sido mejor o peor. Quizás, ninguna de las dos. Los lienzos y la acuarela de estos pensamientos, no fueron para dibujar como Picasso o Botero; pintar con palabras, sentimientos de un sábado cuando el tiempo sin control remoto seguía avanzado por las avenidas del universo.

20 diciembre 2010

TrEs (3) CoSaS: soledad, silencio y compañía

Ya no sabe a lo mismo
Estaba leyendo como de costumbre. Después: la rutina de la semana, la ruptura de alguna emociones pasajeras y la brisa helada de las seis de la tarde volvían a refrescarme la memoria. Los días en el parque, los cuentos de Cecilia. Intenté escribir algo para romper con el aburrimiento y dejar un poco la nostalgia de diciembre. Para colmo escuchaba el eco de aquella canción: "otro año ya se ha ido cuántas cosas han cambiado: Navidad sin ti de los Bukis" que se estrellaba contra el silencio de la calle. 

"Estoy hecho un lío. Extraño su color de piel, el aroma de su cuerpo y mi nombre en sus labios a medianoche". Era Miguel, el mismo asunto: Valentina. Recordé aquella conversación de octubre, un día inesperado que para sorpresa nuestra terminó revelando gustos iguales, cariños escondidos y declaraciones en común. Aunque habíamos entregado el corazón a dueños distintos, nos conocimos a destiempo, en octubre nos unió el deseo por acompañarnos una tarde y el resto de la noche, quisimos esculcar algo más que una forma de querer, pero a la mañana siguiente todo quedó guardado como recuerdo.
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Rosas sin pétalos
No estoy acostumbrada a decir las cosas movida bajo emociones ligeras. Intento tomarme el tiempo necesario para poner las palabras que no den espacio para malas interpretaciones o dudas. Sin embargo, hoy no sé qué decirte, ni cómo. Me ha dado cientos de veces y mil vueltas más por la cabeza y resulta lo mismo: se me enreda el corazón.

Quiero abrigarme un poco de tu aliento, bañarme con la dulzura de tu alma y morir después de cruzarme al amor. No quiero mentiras verdaderas, ni ilusiones pasajeras que se construyen cuando todo brota a flor de piel. Estoy dispuesta a renunciar al pasado y a las historias de viejos otoños. Pero no sé cuándo o en qué momento todo irá mejor. Siento haber roto las alas cuando ni siquiera había despegado, lamento el miedo de llegar hasta ti. Hay cosas que son indecibles, hay sentimientos que no valen la pena. Supongo que esta noche me abrigaré debajo de las sábanas y antes de dormir lloraré por lo que nunca podré decir.
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No le he visto caminar detrás de mí, ni tampoco cantarme al oído. Recordé lo que dijiste la otra vez: "me sentí amado y abrazado". Ojalá y pudiera sentirlo también. Está detrás de las estrellas pintadas en el universo y cuando los primero rayos de la mañana atraviesan los cristales de mi ventana.

"Nunca se dormirá quien me cuida..."
Que la noche es más oscura. Mentira. Me gusta más cuando es medianoche y el silencio escampa a mi alrededor, invadido por el crujir de los árboles que se mesen por la fuerte brisa. Prefiero caminar junto a ella, anhelo dejarme anestesiar por la calma que emana de sus brazos invisibles y trastocarme un poco en sus soledades, en su compañía.

Ya no quiero recuerdos ajenos, ni espejismos dañinos. Estoy buscando un continente detrás del firmamento, uno que me sepa a eternidad sin lágrimas de dolor. Desearía inventarme los destellos celestiales del amor y vivir en ellos  hasta el último aliento de mi respirar. Quizás...no! Camina delante de mí y aún sin sentirlo está ahí.    

16 diciembre 2010

"Ser feliz es mi vicio"

"Desde que llegaste ser feliz es mi vicio". Que las cosas toman el color de su tiempo cuando sea necesario y el tiempo madura los sentimientos cuando el alma está libre y calmada. Desde que llegaste he conocido la gloria del universo cada día. 

Cielo de corazones, firmamento de sentimientos. 


Hay historias que encuentran coincidencias, amores que dejan alguna clase de primavera. Hay silencios urgentes y compañías parecidas. No hallo en ti semejanza alguna con mi pasado, con los recuerdos, con las emociones. A veces, reconozco que están los miedos, pero beber un poco de tu presencia en mi alma y en mi existencia anulan las absurdas inseguridades y los tontos presentimientos. Pintar cada sentir de tu corazón en mi tiempo desde que llegaste, dibujar los suspiros nuestros debajo del firmamento y vivir una y mil veces más desde la primera vez que tuvimos contacto.

Te contaré un secreto: quizás sí me haya enamorado un par de veces, tal vez haya inventado cien formas de amar en otro cuerpo, a lo mejor y olvidé por rabia y dolor otros cariños; pero "desde que llegaste ser feliz es mi vicio".

24 octubre 2010

Octubre

Una canción, la mesa servida, las copas de cristal, el cielo nublado y el frío de la lluvia. Escogería el balcón para mirarte por última vez, recuerdas, allí fue la primera vez donde nos besamos. Te abrazaría en las escaleras aunque lloviera. Y mientras sentados en la mesa cenamos por última vez diría lo de antes, las historias de la oficina que nos hacían reír y nos juntaban a mitad de la conversación.

Volvería a repetirla, "Quiero" de Arjona y después seguiría con "Angel" de Robbie Williams. Juntos, abrazados a nuestro tiempo, el futuro no existiría y el pasado quedaría guardado en los álbumes de fotografías y en las calles que después de algún tiempo me dolerán porque caminaré por ellas sin ti.



30 septiembre 2010

Mientras dormías

Estoy esperando que llueva, que amanezca, que dejes algún rastro en mi piel. Que me quites el desamor del verano pasado y esta vez te quedes...para siempre.

16 julio 2010

Mariposa

Mariposa estaba desnuda, sin aliento, tendida sobre sus brazos y abrazada a su corazón. ¿Puede doler el alma de tanto querer? jamás. Alguna vez creyó que el amor era un espejísmo, una hipótesis de los sentimientos que se vuelve frágil cuando se deja arrastrar por las emociones del corazón.

Lo miró, le sonrío y volvió a recostar la cabeza sobre su pecho. Recordó la vez que se cruzaron en el puente Santa Catalina, llevaba un sombrero amarillo y unas botas negras que le había dado josefina en su cumpleaños número 23, combinaba perfecto con el verano de Hermosillo. Fue solo un tropezón, sin roce de manos, sin toque de miradas...un paso falaz y todo siguió como si nada. La mañana del 25 de septiembre en la cafetería el Gato Azul esperando el monótono Capuccinio todo se partió en un antes y en un después, José Alejandro cruzó la puerta y ocupó la barra por unos quince minutos: El Amante, de Marguerite Duras fue el punto en común que los juntó. Una conversación aislada de los otros devorada por la literatura, el cine y los amores que alguna vez dolieron, después una llamada, varios encuentros casuales y un beso bajo la lluvia.

Mariposa no lo sabía, no lo estaba esperando y tampoco lo quería pero pasó de repente y ya no hubo más espacio en el corazón para los recuerdos de años pasados, con José Alejandro se desfiguraron los miedos, la rabia y las decepciones...el amor fue más que una forma de sentir o de hacer.

Le sonrío de nuevo, le dijo en silencio "te quiero", estalló con una sonrísa tonta y lo besó. No había espacio para la timidez: -"Te lo digo como la canción, no sé por qué me gusta así tenerte tras mi espalda, pintándome palabras, queriéndome sin más... te quiero". 

-Te acuerdas cuando cruzaste la calle, preferiste ignorar el puente y lanzarte a los carros. Pensé, está loca...pero si no lo hubieras hecho no habrías tomado el bus y jamás hubieramos cruzado palabras...desde entonces todo fue especial en ti.

Apretó su mano fuerte, acomodó el cuerpo sobre el suyo y volvió a besar cada centímetro de su piel, Mariposa estaba desnuda y José Alejandro estaba metido en su cama haciéndole el amor por quinta vez.

28 junio 2010

Espejísmos

No he visto sus ojos desde que amaneció. Volté la cabeza y estaba ahí, justo a mi lado; parecía irreal que después de once años otra vez el destino nos hubiera juntado. La vida consiste en esas pequeñeces, es una forma de penetrar lo impenetrable, de querer lo imposible y amar sin límites. 

No hicimos el amor, hablamos toda la noche y en medio de las sábanas frías nos amamos de mil formas distintas, sin ningún acercamiento sexual, solo atrapados por el encatamiento de nuestros sentimientos. 

Tiempo después el espejísmo se disipó. Lo perfecto dejó de serlo. Amaneció y la noche anterior quedó en el pasado. Intenté acariciar ese recuerdo, prenderme de el y volver atrás, pero sus ojos ya no estaban, su todo se desprendió de mi corazón.

16 mayo 2010

Palabras ausentes, historias de siempre

Muchas veces las palabras se quedan esperando, las buenas noches se quedan en un pensamiento y otra vez es la misma historia absurda a medias que deja nuevas soledades.

Los momentos en las escaleras, contando las estrellas del viernes y charlando sobre el pasado quedan exactamente como antes: solo fue un alma pasajera y nada más. Quizás sucede porque todos los sentidos se descontrolan tratando de hallar algo perfecto en la imperfección de un beso, una caricia o un momento a solas.

Mientras el olvido empieza a tejer sus recuerdos, el presente sigue siendo igual a las noches anteriores cuando la cama estaba vacía, la habitación helada y el sofá sin ningún extraño conocido.

De vez en cuando anhelo volver a otros instantes, cuando una mirada menos indiferente me encontraba en el camino trayendo un poco  de esperanza y motivos más alegres para desenterrar los dolores imposibles de perdonar hasta arrancarlos del alma y quedarme con un para siempre en los labios de quien he amado desde que tengo memoria.

02 mayo 2010

Lejos de casa

Han pasado 8 días desde que se fue. Su ropa todavía permanece en el clóset, el aroma de su perfume quedó impregnado entre las sábanas de mamá, sus zapatos sucios siguen en el mismo estado. Me restan sus buenas noches, el saludo al llegar del trabajo, y aquella sonrisa de complicidad cuando nos burlábamos de cualquier tontería. 

La casa está sin él y el mundo sigue girando tan deprisa, sin preguntar por los dolores, las heridas y las despedidas. No existe una felicidad absoluta, ni el regalo perfecto de promesas pasadas, los buenos instantes solo son trozos efímeros de la vida, del tiempo y del presente. 

Evito beber el café por las mañanas para acostumbrarme a una mesa de cuatro. La cena es un plato menos servido, las noches no son iguales sin él. Pero así pasa, de repente un día estábamos preparando el viaje a Cartagena y a la siguiente semana intentábamos dejar los recuerdos en el pasado.

Está lloviendo y hace frío, el silencio en esta habitación es desesperante, mi soledad es hastío y cansancio. Se pasa mejor el tiempo soñando horas eternas, que desaparecen cada fin de semana cuando tengo que quedarme de nuevo en casa.

Los amigos están de salida y el amor permanece colgado lejos del corazón. Tengo un par de ilusiones que me hacen más fuerte y cientos de oraciones a Dios que renuevan esperanzas. Quizás se ha ido, pero algo suyo está conmigo. 

29 abril 2010

Instantes nada más

Hay uno de esos días que no se parecen a los anteriores, ni al pasado, ni al presente. Es parecido a un instante de sueños imposibles que se pegan en el corazón y parecieran no desprenderse. Suenan las campanas como eco a la misericordia que necesito, escucho después el silencio y los otros recuerdos que guardo en las canciones de la estación.

30 marzo 2010

Ajenos

La mira calladamente sin que lo note, luego roza su pelo y le roba los besos que no le pudo dar la noche anterior. Entretenidos en los brotes de su corazón, el mundo para los dos parece un espejísmo de cursilería, las palabras bonitas y los gestos secretos delatan sus amoríos. 

Sin evitar los disimulos y el recato entre sus conocidos, se fueron lejos de la fiesta y con unas copas encima. El licor y las ganas por consumar su primera noche de pasión vinieron después de las diez de la noche, no la habían antincipado fue cuestión de arrastrarse a la corriente y corromperse por los murmuros del corazón, luego de los gustos comunes volverían infinitos amaneceres en el balcón.

Se parecen a los cuentos de antes y a los amores que ya no existen. Vuelven con los años, se quedan entre las canciones de poetas enamorados y protagonistas invisibles. Quizás no aman lo suficiente ni lo necesario, quizás entregaron el corazón como lo merecían. 

Mientras el mundo es ajeno a sus sentimientos, Natalia y Pablo desnudan su presente, acarician el futuro, sanan el pasado y reinventan el tiempo cuando lo demás cobra dolor en sus vidas. Mientras los veo marcharse a diario y entenderse sin códigos o señales inventadas; hallo en los ojos de Natalia la rabia cuando Pablo la besa en la frente, descubro su mejor regalo cuando inesperadamente le lleva la taza de café a la oficina y un chocolate blanco. 

Sus nombres son de mis abuelos, su historia la veo todos los días desde mi escritorio. No se llaman casualidades ni coincidencias, prefiero ponerles algo que los diferencie de lo que soy, de mis abrazos ausentes y mis Diciembres en blanco, con ellos o con otros desdibujo mi vida y le doy desenlace a las que no conozco.

Mañana es mi cumpleaños y saldré con Natalia y Pablo.

22 marzo 2010

Buscando caminos

Sobreviviendo a las costumbres semanales, vuelvo a la rutina: un libro y una taza de chocolate caliente. Intento conciliar el silencio en medio de otros, atrapados entre hojas y páginas ajenas a mi realidad. Vuelvo los ojos al mundo y descubro que nada está como lo dejé, después de una semana la vida se me había pasado de frente y un montón de nada me quedaba delante. 

Olvidé las razones por las que debía continuar andando, los poemas de Cortázar me parecían vasijas sin fondo y Hemingway solo era un retrato pasado en la estantería. Algo había extraviado y la ruta de vuelta estaba en cualquier lugar menos conmigo.

Había intentado dejar la adicción a la soledad, pero la música me consumía en ella. Los vicios por escribir hasta el amanecer estaban tan ausentes como las ganas por volver al presente. Un día estaba despierto pegado a las sábanas mientras el mundo se consumía en el caos y al siguiente era un extraño metido en las calles aburridas de la ciudad, sin nombre ni dueña. 

Quisiera vislumbrar el horizonte sin pesadumbres en el alma y dejarme sentir libre como las mariposas y los grillos del monte. Anduve buscando trozos de corazones sinceros  y sueños reales que pudiera mantener a mi lado sin miedo a los despojos humanos que siempre dejan heridas incurables y sensaciones amargas.

01 marzo 2010

Algunas veces cuando te echo de menos

Te sigo echando de menos. A veces pienso que es la ausencia de mi nombre en tu boca lo que me desequilibra, no debo darle tanta importancia a las quejas de la semana, es la misma historia de desamor clavada hasta los huesos por culpa de unos besos pasados de copas. He resuelto dejar la monotonía de los pensamientos, todavía anclados en el 24 de Febrero. Quisiera titubear, pero hay cientos de razones para no hacerlo, entre ellas: la mano debajo de la falda y la sensación inigualable del calor quemándome las entrañas en una habitación a oscuras y perdida en la ciudad.

Te sigo echando de menos y no resuelvo alejar las aventuras de mi mente. Pareciera que los días son menos dulces desde aquella vez que te encontré. Anclado en una parte de mi pasado fresco y en las locuras que no había compartido con otros extraños. 

De fondo sonaba Alejandro Sanz y sus millones de aurora, lejos de concentrarme para terminar algo que no me había animado ha empezar esperaba que el reloj fuera un espejísmo como a veces sucede mientras duermo, y volviera a las 7 de la noche cuando todavía era 24 de Febrero.

Termino y sigue  el "Desde Cuando" de Sanz. Mientras la noche sin estrellas anuncia que cielo nublado no es igual a lluvia en marzo.