08 septiembre 2014

Soledad y nostalgias

Hoy la nostalgia me apretuja el alma. 

Tomé la decisión de renunciar, de irme de este lugar, de perderlo todo para volver a encontrarme a mí misma. Esta vez ya no estoy rota ni deshecha. No soy aquella muchachita de cabellos largos, ni mirada profunda... no soy la misma. 

Me había perdido a mí misma y aquí estaba con más de tres puntos suspensivos. Intentando y buscando. 

***

Una vieja amiga que viene de vez en mes. A robarme los silencios y a llenar los espacios vacíos. No pide café ni cigarrillos. Solo se mete conmigo debajo de las sábanas mientras mis pensamientos van buscando forma entre letras y poesías. 

No le digo nada. Al cabo de estos años ya me he acostumbrado a ella. Es ausente, pero sabe cuándo debe volver. Y esta noche ha vuelto conmigo. Aquí está, a mi lado. Ella cree que la ignoro, pero no. Aunque quisiera que no volviera jamás, la necesito aquí, porque esta vez a diferencia de otras ocasiones necesito de sus silencios para escuchar mi voz, aunque sea el eco de mis sentimientos. 

Ella...La soledad, sigue estando aquí, callada y llena de tantas nostalgias.  

02 junio 2014

¿Dónde están las lunas que me debías?

Pues nada, es la misma historia de siempre. El que creía esta vez sería, resultó no siendo el amor de mi vida. Y por voluble, rebelde y precipitada dejé que el corazón se llenara de grietas más grandes y más profundas. 

Quizás por el día gris, por la mañana lluviosa dentro de mi alma. Tal vez por las heridas abiertas de aquel amor condenado al fracaso, tal vez por la ruptura inevitable del "para siempre". Allí estaba. Sucumbida doblemente por las mismas equivocaciones y causas perdidas que me habían desgastado en lágrimas y "¿por qués?" atragantados.  

Me encontró en medio de la oscuridad y la desesperanza, cuando los existencialismos de la juventud se acostaban y despertaban todos los días a mi lado. Me trajo la mañana de vuelta y echó polvo a la soledad en medio de las lejanías. Y sin pensarlo, sin buscarlo le tomó solo la brevedad del tiempo para que empezara a quererlo irrevocablemente. 

Confundí su declaración, con la paz interior que estaba buscando. Después de diez años, después de más de 26 soles y lunas vividas, se atrevió a confesarlo, pero ya no éramos los mismos.  Mi corazón estaba vuelto un paredón de alfileres y el suyo... en realidad no sabía de qué estaba hecho el suyo. 

Le quería y estaba dispuesta. Le sentía y quería demostrarlo, pero también la pesadez de mi alma me empujaba hacia la incertidumbre de no saber qué esperar ni qué buscar. Yo estaba esperando vivir algo extraordinario y él simplemente se había tumbado contra todos los pronósticos de resistirse a vivir cualquier tipo de emoción. Y eso, en el fondo era lo que más me dolía, caer de nuevo en una guerra perdida y con el alma mal herida. 




24 mayo 2014

Las noches que no mueren

   
Los olvidados, los del corazón roto, los del alma vacía. Una fuerza que se rompe con el crujido de la tierra cuando se abre y estalla en mil pedazos. Un gemido de dolor y de alegría que se funden con promesas con cara de "mejores años". 

Esta noche con la luna metida entre las nubes, solo vienen fantasmas que se esparcen entre memorias del pasado y amores que parecían lejanos. No hay nada aquí que nos pertenezca, ni tampoco un lugar al que pertenezcamos. 

Es solo una canción, un poema con todas las palabras recicladas dejadas por las cenizas del ayer; y con todos los besos olvidados que perdimos junto con las llaves del tiempo.

Un café en París

"Se abrió el cielo" y le lanzó un grito silente desde el fondo del alma. Todo quedó reducido a  segundos, a un efímero instante. Ahí estaba, dando un paso hacia atrás.

En esa tarde parisina también estaban ausentes las golondrinas de Bécquer. Solo pensaba, era como si estuviera dejando pasar el atardecer o la vida, y el tiempo. Escribió  en sus pensamientos "unidos sin saber por qué", pero el cielo ni siquiera tenía su nombre. 

Tenía que volver, ella tenía que volver y él, quedarse como todas las tardes, en el mismo café, con todas las cartas guardadas, al igual que sus palabras, en una eterna oscuridad que le impedía contemplarla por última vez. 

Solo fue un destello, pero como de cien mil soles. Fue un instante y nada más. La tarde moría con la noche y lo de siempre acontecía mientras ella tomaba el autobús y se marchaba, sin mirar hacia atrás, sin dejar alguna sonrisa o una promesa de vuelta.

 "Y todas las ataduras se destrabaron con el beso frío que se llevó el viento. El tiempo sin embargo solo nos dejó un camino inundado de cruces y accidentes", escribió él en su mente. 

Nada estaba escrito en las hojas del destino, a ellos solo les restaba un borrón y un escape sin retorno, por  esos recuerdos que se quedaron debiendo. 


25 noviembre 2013

Siempre el tiempo cura

Resuena allá en el interior "¿cómo he llorado yo?" Qué podría decir después de tanto y quedarme en el mismo lugar de siempre. En esta terrible soledad que me consume, que me desgarra, que me arrebata todas las calmas que alguna vez tuve en abril. 

¿Por qué?, ¿para qué? Y todas las respuestas inútiles, a largo plazo, a destiempo... todas los vacíos que dejaron las palabras frías, todas las tasas de café sin empezar y millones de amaneceres que ya no me inventaré mientras la llovizna de noviembre me arropa con su nostalgia y pesadez. 

Hoy las cosas son tan claras. Mis frases guardadas en el equipaje, mis sueños colgados en una libreta de páginas en blanco, mis ilusiones atrapadas en carreteras desconocidas.... "Siempre el tiempo cura, siempre el tiempo sana", me repetía una y otra vez. 

17 febrero 2013

Cada instante, cada segundo

Silencio, noche, frío y febrero. 

Mientras iba dejando atrás los caminos de la ciudad, aquel lugar extraño al que llegaba por primera vez le parecía idílico, fascinante y nostálgico. Quizás por el verde del paisaje y el hielo de la brisa que se metía debajo de la ropa. Fue un destino y nada más. Fue la decisión para dejar una escapatoria a la rutina; romper los trillados pensamientos y olvidar lo que había que olvidar. Funcionó.  


Desnuda en su habitación, silente, con los ojos puestos en su boca, con la manos enredadas en su piel y con el corazón acelerado entre sus piernas. Pasión y tanta pasión por comerse a través de las caricias, por dejar un tatuaje invisible en ese aroma que destilaban sus cuerpos mientras armaban una sola carne. Ella estaba perdida en su piel y él estaba hipnotizado por su pechos. Algo habían entrelazado, algo habían dejado, algo habían arrancado, algo estaban olvidando.

"Deberías ser besada cada segundo, cada minuto, cada instante..."

04 febrero 2013

Olvidos y nada más

Olvidó sus historias y le duele. Olvidó cómo contarlas y a cambio, el tiempo le tiñó los cabellos de canas. 

Ella estaba apurada con su libretica de apuntes, buscaba retratarlo, guardarlo en su memoria y dejarle una dedicatoria con la que pudiera recordarla para siempre. Sin embargo, fue aplazando aquella cita, fue dejando amontonar los días, las semanas y los meses. 

Ahora, sentada desde ese mecedor viejo y de pintura gastada, una que otra vez se le escapan palabras al vacío que solo encuentran sentido en su silente pasado.

01 febrero 2013

Maletas y finales

En blanco. Con la huida por delante y aquella sensación desgastada que le trae la brisa helada de los cerros. Nostalgias, recuerdos, lapiceros, cartas, papeles, sentimientos, silencios, llamadas, mensajes, canciones, letras, olvidos, soledades, calles, ciudades, viajes y una maleta. 

21 noviembre 2012

Llovizna de noviembre.

Decenas de pensamientos sin sentido se desvían entre el afán de terminar y volver a empezar. Me encuentro aquí, corta, perezosa, sin la mínima intención de moverme de lugar y solo esperando que un chasquito de estrellas me sorprenda de camino a casa. Pero el cielo está nublado

Una cantidad de recuerdos me pone de cabeza contra la almohada invisible por culpa de un cansancio acumulado. Y allí entran las ansias, las esperanzas de una llamada que hace mucho tiempo no llega, un mensaje que tal vez terminaré al empezar la semana y esas cartas que están amarillas porque los años fueron en vano. Aún me queda un poco de su dulzura, un asomo de gentileza y buenas intenciones; pero al volver a los trastos viejos del pasado, enmaraño el corazón con frases esquivas y caparazones de cartón. 

Utópico sentimiento que se quiebra con el silencio matador que anuncia la llovizna de noviembre. 

20 noviembre 2012

Hazlo y vete de aquí

Esquivo, evito, dejo de ser. Así nada más, no pudo haber sido más fácil, pero el tiempo pasó y con él se llevó cada memoria, cada instante, cada deseo. Algo de sabiduría, eso de combinar la razón con el corazón no se me da. O es uno, pero no son los dos. 

Medianamente he dejado que estas últimas decisiones sepultaran los crueles temores y las tímidas nostalgias. Fue un simplemente: "hazlo y vete de aquí". Una lectura rápida de su mirada y algunas palabras que se quedaron en la oscuridad, fuimos y dejamos de ser, rompimos alas, volamos y caímos...el paso del tiempo alejó esas emociones inocentes, le echó tierra a las promesas y olvidó todas las razones primeras que alguna vez fueron ciertas.  

Después alguien me preguntó si fue verdadero. Quizás sí, quizás no. Pero ahora, no creo que abunden las declaraciones ni las disculpas, ya no quedan espacios para las despedidas.