25 diciembre 2014

De corazón a corazón

Una foto tuya. Un recuerdo atiborrado,
y esos ojos que delatan una vida entera. 
Construí una cápsula de tiempo para atesorarte en la poesía. 
Es la única forma cuerda de tenerte.

Te quiero y te he querido antes y después de haberte dado tiempo. 
Un beso, ese que te di ayer. Ese que guardé en la luz infinita del ayer, del hoy.
Fingí que no te quise y jamás lo supiste. 
Entonces te soñé en la distancia y te lloré también. 
Te soñé una y otra vez. 
En mis sueños reconocías este amor inadvertido.

Te besé cincuenta y cinco veces el alma. 
Me guardé tus miradas en el calendario. 
Escondí tus besos en mi piel. 
Desarmé tu armadura solo una vez. 

Una foto tuya y esos ojos que aún ignoran que los miro, 
que los amo, que los echo de menos. 
Fingo una sonrisa. Ahogo el sentimiento de quererte con locura, 
y sé que tú jamás lo sabrás.
 

14 diciembre 2014

La vida es efímera, el amor también

Todo es efímero.

En la inmensidad absuluta de tus ojos grises yo me perdí cuando te vi por primera vez. Y con el paso de los años te di un rótulo inacabo y eterno como la poesía: amor. 

De vez en cuando me columpiaba sobre tu espalda para amarte en silencio, cuando nuestras soledades no eran tan amargas ni distantes. De vez en cuando te susurraba canciones inventadas para que supieras que estaba aniquilada por ese, tu misterioso encanto. 

"La vida es efímera y más el amor, corazón mío". Me decías cientos de veces. Pero yo era sorda. Yo te alegaba con un puñado de poesías y declaraciones, era mi forma de ignorar tus sentencias y desvertirte los miedos infundados que habías cosido como escudo invensible. 

Entonces nos vino de golpe la distancia y tú y yo quedamos atrapados en brechas fugaces de tiempo, de vida, de amor, de pasado. Nos volvimos algo efímero, pasajero y vacío, como suele suceder con la literatura sin alma y con la música sin sentimiento. 

Tú y yo corazón mío, nos partimos a la mitad.