De ella para él.
"No te miento, me enamoré. Sí, ya se que suena descabellado, pero igual es de locos. Y créeme que a este punto decidí dejar de cuestionar mis por qué. Simplemente pasó y punto.
Quién dice que es una hora, un año o una vida. ¿Quién lo dice?, si a ti te he querido quizás incluso antes de saberlo, quizás desde siempre. Tal vez solo tuviste que aparecerte para destrabar mi tiempo, arrancar los candados e instalarte sin tanto esfuerzo.
De fondo suena esa canción, la que te canté por primera vez, ¿la recuerdas? Esta quizás sea una declaratoria que jamás leerás, porque no me atreveré a entregarte y porque tampoco la mereces.
Me lo dijiste alguna vez, que no tenías ni el tiempo ni la libertad y ahora lo entiendo, ahora lo sé. Cuando yo lo quería todo, tú ibas en contravía, huyendo de mí. Mis calles eran más anchas y las tuyas se hacían más angostas... te alejabas, te alejabas una y otra vez, y yo corría detrás. Te encontraba, te convencía, pero luego el silencio nos separaba y nos dejaba en cruces en los que era imposible coincidir.
No nos pertenecíamos, ni teníamos una historia. Era solo "un algo" improvisado e intangible en el que morían todas las probabilidades por lo extraordinario. Alguna vez me
preguntaste: "¿crees que esto terminará en un doloroso resbalón?", y aunque en ese entonces no tenía la certeza, con los días fueron llegando las respuestas.
Fantaseaba con la idea de tenernos el uno al otro, de redescubrirnos y de simplemente querernos hasta que acabara, pero ni acabó ni empezó".
22 junio 2014
19 mayo 2013
Romanticismo de mayo
Volver a teclear, a cerrar y a minimizar.
Es un estado inherente que me congela los sentidos, que me deja tirada en aquel viejo sofá con ganas de no volver a realidad. De seguir hipnotizada por las vagancias exageradas de una presión existencial que cada vez duele menos.
Ellas hacen el mismo papel de toda su vida, consumidas por su propia realidad, atrapadas en espejismos que solo ellas conocen y el resto del mundo ignora. Mientras tanto, yo sigo acomodada en el sofá verde, intentando equilibrar los razonamientos y buscando aquellas palabras extraviadas del pasado.
Ese viernes, esa noche fue un simple accidente, una casualidad, que ni siquiera el destino tuvo partida. Y sin embargo, me tiene aquí tecleando fatalismos existenciales, frases perdidas y ajenas para los desconocidos, pero tan directas hacia mí.
Retomar, recapitular, a veces me pregunto si esas absurdas nostalgias tienen algún significado. Él simplemente, me mira a los ojos, busca mis afectos en ellos y deja que sus más románticas intenciones nos acompañen por el resto de la tarde lluviosa.
Es un estado inherente que me congela los sentidos, que me deja tirada en aquel viejo sofá con ganas de no volver a realidad. De seguir hipnotizada por las vagancias exageradas de una presión existencial que cada vez duele menos.
Ellas hacen el mismo papel de toda su vida, consumidas por su propia realidad, atrapadas en espejismos que solo ellas conocen y el resto del mundo ignora. Mientras tanto, yo sigo acomodada en el sofá verde, intentando equilibrar los razonamientos y buscando aquellas palabras extraviadas del pasado.
Ese viernes, esa noche fue un simple accidente, una casualidad, que ni siquiera el destino tuvo partida. Y sin embargo, me tiene aquí tecleando fatalismos existenciales, frases perdidas y ajenas para los desconocidos, pero tan directas hacia mí.
Retomar, recapitular, a veces me pregunto si esas absurdas nostalgias tienen algún significado. Él simplemente, me mira a los ojos, busca mis afectos en ellos y deja que sus más románticas intenciones nos acompañen por el resto de la tarde lluviosa.
06 marzo 2013
Hablemos de estupideces
Deberías haber estado ahí, pero supongo que por alguna extraña razón ese momento me tocaba asumirlo en la soledad de las malditas paredes de ese lugar. Intenté contener los enojos, tragarme la rabia y solo recibí como bofetada el silencio más absurdo. Comprendí entonces, que desde hacía mucho tiempo mi criterio valía mierda y mi figura era un insulso título poco meritorio.
Tú lo sabes, porque lo has sentido y al mismo tiempo padecido. Ese día solo fui otra ausente deliberada que se sumió a cuestionamientos existenciales y luchas perdidas. Yo podría haber renunciado a ese insensato círculo vicioso, romper de raíz la rabia y echar tierra, supongo que no era lo suficientemente valiente. Entonces, mientras se me venían de a golpe todas las reflexiones ridículamente repetitivas, esa melodía inerte volvía y hacía lo de siempre, trastocarme y desacomodarme de mi "maravillosa" zona de confort.
Estaba ligeramente atascada en viajes imaginarios que solo tomaba mientras me iba a la cama y en esa pasión visceral que me dejabas recorrer en el infinito de tus historias.
Al final, resultaba tan patéticamente ajena que incluso, mi sombra me desconocía. Y yo, con veinte y tantos años, no era capaz de reconocerme a mí misma o de encontrar eso que llaman el equilibrio de las cosas. Estaba vuelta mierda por enésima vez.
Estaba ligeramente atascada en viajes imaginarios que solo tomaba mientras me iba a la cama y en esa pasión visceral que me dejabas recorrer en el infinito de tus historias.
Al final, resultaba tan patéticamente ajena que incluso, mi sombra me desconocía. Y yo, con veinte y tantos años, no era capaz de reconocerme a mí misma o de encontrar eso que llaman el equilibrio de las cosas. Estaba vuelta mierda por enésima vez.
21 noviembre 2012
Llovizna de noviembre.
Decenas de pensamientos sin sentido se desvían entre el afán de terminar y volver a empezar. Me encuentro aquí, corta, perezosa, sin la mínima intención de moverme de lugar y solo esperando que un chasquito de estrellas me sorprenda de camino a casa. Pero el cielo está nublado.
Una cantidad de recuerdos me pone de cabeza contra la almohada invisible por culpa de un cansancio acumulado. Y allí entran las ansias, las esperanzas de una llamada que hace mucho tiempo no llega, un mensaje que tal vez terminaré al empezar la semana y esas cartas que están amarillas porque los años fueron en vano. Aún me queda un poco de su dulzura, un asomo de gentileza y buenas intenciones; pero al volver a los trastos viejos del pasado, enmaraño el corazón con frases esquivas y caparazones de cartón.
Utópico sentimiento que se quiebra con el silencio matador que anuncia la llovizna de noviembre.
Una cantidad de recuerdos me pone de cabeza contra la almohada invisible por culpa de un cansancio acumulado. Y allí entran las ansias, las esperanzas de una llamada que hace mucho tiempo no llega, un mensaje que tal vez terminaré al empezar la semana y esas cartas que están amarillas porque los años fueron en vano. Aún me queda un poco de su dulzura, un asomo de gentileza y buenas intenciones; pero al volver a los trastos viejos del pasado, enmaraño el corazón con frases esquivas y caparazones de cartón.
Utópico sentimiento que se quiebra con el silencio matador que anuncia la llovizna de noviembre.
07 enero 2012
If I could...
Es una puesta en escena mágica, idílica, de ensueño. Es una melodía que eriza el alma y saca unas cuantas lágrimas, es una voz dulce y fuerte que dice tanto...es el silencio majestuoso del público que escucha y calla. Es una de esas canciones que duelen y tocan las entrañas del corazón...es la simplicidad de aquella oscuridad que se ve opacada con un canto, un himno, una voz. Es la inolvidable Celine Dion, con una letra estremecedora y nostálgica:
"Si pudiera, te protegería de la tristeza que hay en tus ojos
Te daría coraje en este mundo de compromisos...lo haría si pudiera
Te enseñarías las cosas que nunca aprendí
Y te ayudaría a cruzar los puentes que yo quemé...sí, lo haría si pudiera..."
03 enero 2012
Enero, por qué dueles tanto...
A lo mejor es la sensibilidad, el quebranto de ilusiones. Quizás es el deseo, el empeño fracasado a un sentimiento que no termina de morirse. Tal vez es la agonía, el desdén de tantas canciones. De repente puede abrirse una esquirla de luz detrás del universo y salvarnos de tantas rendiciones.
No es amor, no es cariño, no es costumbre, es algo sin nombre, sin apuestas...un camino sin rumbo fijo, una idea incrustada debajo de las sábanas, un bolero falaz, una despedida cada tres noches, cinco septiembres.
Quizás es falta de voluntad o la soledad de tantos kilómetros de distancia que aún después de dos inviernos continúan separando. Aún está servida la taza de café, todavía están guardadas las envolturas de chocolate. Se han quedado esperando las sombrillas y las colchas, las medias de colores y los cuadros que nunca terminaron de pintar. Una melodía que suena desde el piano y recorre cada rincón de la casa, un frío abrazador que se cuela tras las rendijas de las ventanas a medio cerrar, la oscuridad y el reflejo de la noche atravesando el dormitorio...y allí en ese lugar, debajo de las sábanas, acurrucada entre las almohadas sus lágrimas se escurren hasta cansarse de llorar.
14 diciembre 2011
Aún son las diez
Ahí estaba, perfectamente planeado y el tiempo girando al revés. Un poco de resentimiento, falta de esencia y todos los recuerdos rotos debajo de las sábanas....más de nada, menos intento y demasías inexplicables clavadas entre los poros del corazón.
Una sonrisa efímera, un beso robado y un dejarse ir antes de mirar hacia atrás. Aquel día de suerte y las estrellas de cartón se deshicieron entre los labios y las canciones que vinieron a la cama cuando aún eran las diez.
"Pero, que tú sientas lo mismo...."
28 julio 2011
24 horas en el desmadre
"Deja que se vaya el camino", pensé, mientras el efecto tricolor desaparecía. Las copas vacías, las cajas de cigarrillos igual y un desorden untado de alcohol y sexo. El poco espacio del apartamento estaba atorado de basura plástica y ropas arañadas.
El cuerpo no me daba para más, quizás 24 horas encerrada en una habitación, intercalando el deseo carnal y pasional con una borrachera de quinto piso y lunes festivo. Empezamos con música de los 80 y terminamos con los poemas de Benedetti, éramos cuatro, al despertar solo él, un lugar desmadrado y yo. La noche nos embriagó con su romanticismo, hizo eco con las dedicatorias al oído, las sonrisas cómplices y el exceso de pasiones viscerales.
Después de intentar reponer los pensamientos, el sonido del despertador me desacomodó de las sábanas. Era 1 de agosto.
Una noche, dos ciudades distintas
No son distancias, ni kilómetros, ni millas, es simplemente más allá. Mientras corren y vienen como liebres en campos desnudos, el tiempo no da señales de ningún avistamiento. Algunas cartas escritas para el mismo destinatario, las calles congeladas por el invierno que aun no termina y una vista innegable de un paisaje distante y alejado, allí, las luces de la ciudad parecen extensiones del árbol navideño.
| Aquí muere el silencio sepulcral |
El calor ausente de palabras buenas y tiernas. Es simplemente una colección de nostalgias que cada noche se han escondido debajo de las sábanas. Tantos desconocidos en el mismo lugar, sensaciones inevitables que dejan incertidumbres y un agosto parecido a abril.
Ese más allá, no se parece a la línea del horizonte entre el mar y el resto del océano donde pareciera que se juntara con el universo. Ese día no llovió, solo el calor intenso, el sol animal, la algarabía de extranjeros y pueblerinos, el eco de una rebelión que no se escuchaba a revolución, sino más bien a despedida. Desde aquí, en el frío ajeno de árboles inmovilizados, de brisas esporádicas y estrellas escondidas los pensamientos eran distintos.
Allá, la historia avanzaba entre el llanto, la agonía, el dolor y la tristeza, sentimientos conjugados en una plaza, en una calle, bajo el mismo cielo y con esa luna sin sabor a romanticismo. Aquí, el tiempo y la vida no se detuvieron, siguieron su curso, las cartas tuvieron el mismo destinatario y la espesa neblina ocultó la vista de la ciudad.
15 julio 2011
Camino de paso, ciudad de la furia.
No es cuestión de amar y dejarse llevar por la pasión descontrolada
de algo que después de algunos años morirá como todo lo demás, aquella
eternidad de una utopía soñada en un lugar de paso fue la suerte equivocada que
le apostó más de 20 años de soledad.
Y lo que parecía abrirle el camino y llenarle los ánimos de
gozo se fue deshaciendo con el frío de la ciudad y quedó congelado, amarrado y
olvidado. Tantos razonamientos anidados en el corazón le arrancaron las
esperanzas y la fe. Venían y se iban los días y dejaba sus recuerdos entre
lágrimas y llantos de costumbre, nunca
quiso ser lo que fue. De consuelo le quedó la habilidad de echar afuera el
sentimentalismo existencial a través de las palabras improvisadas en estos papeles,
en estos cuadernos rayados en tiempos de adolescencia y juventud prematura.
Un camino a ciegas labrado por sueños y fantasías
terrenales, una cometa de ilusiones elevada hasta el cielo con la certeza de
que su Dios la encontraría y leería los deseos escritos en sus alas, un tanto
de nostalgia por los suyos que ya no estaban. Aquella dirección escogida le fue
tropezando los ánimos y el futuro que construyó cientos de veces en su
almohada.
14 junio 2011
En los columpios
No era aquella sonrisa de frivolidad que siempre tenía enmarcada en su rostro, esta vez por el brillo de sus ojos, la sonrisa que se asomaba tenia pizcas de inocencias y de felicidad total. La cita perfecta y tal vez la mejor de toda su vida...un viernes por la noche, un parque, unos columpios y dos amantes con ganas de encontrarse en medio del camino que los había juntado a distancias.
Con ese de repente, un par de meses de coqueteo y miradas cruzadas, lo obvio terminaría demasiado predecible, un beso de esos que saben tanto y no se esperan, un abrazo apretado hasta el alma y suspiros que no son por ausencias.
Sin embargo, cuando el corazón intenta meterse entre pieles desconocidas aquel toque lógico y racional de la mente humana, disipa de un 'sipotazo' las cientos de emociones ligeras causadas por noches de arreboles y encanto, porque prefiere evitar a probar, vivir a morir, y soñar a volver a la realidad.
| When the time is only for us |
Sin embargo, cuando el corazón intenta meterse entre pieles desconocidas aquel toque lógico y racional de la mente humana, disipa de un 'sipotazo' las cientos de emociones ligeras causadas por noches de arreboles y encanto, porque prefiere evitar a probar, vivir a morir, y soñar a volver a la realidad.
31 mayo 2011
Adiós mayo
Por el retrovisor el mundo se ve de revés, el tiempo a destiempo y las calles cruzadas. En el cajón de los recuerdos, el mundo está detenido en memorias, en fotografías amarillentas, en palabras atiborradas, en gente que estuvo de paso y en todo lo que pudo ser y ya no es.
Hay unas margaritas marchitas guardadas en el libro de García Márquez, pegadas entre las páginas de El amor en los tiempos del cólera...y el estribillo de aquella canción inolvidable que aun en el sereno de la noche resuena en el corazón, es mi 'Noche sin luceros', de Carlos Vives.
El olor a humedad, a pasto mojado por la lluvia, la calidez de la brisa después de un aguacero y aquellos suspiros de la noche sirven de pretesto para embriagarse de soledad, transitar como bohemia entre las calles solitarias y prenderse de los detalles que aparecen a lo largo y ancho del camino...la tenue luz del alumbrado público, las chispitas de la lluvia, el cielo grisáceo, los charcos de agua en el asfalto y los arroyitos al costado de las calles...
Y luego volver a casa empapada del frío callejero, recordar con menos dolor ausencias pasadas, controlar las descargas del corazón con una taza de café, volver a la lectura y transitar lejos del universo, meterse en la piel de un extraño, vivir la historia mejor inventada y olvidar que ayer fue mayo.
Hay unas margaritas marchitas guardadas en el libro de García Márquez, pegadas entre las páginas de El amor en los tiempos del cólera...y el estribillo de aquella canción inolvidable que aun en el sereno de la noche resuena en el corazón, es mi 'Noche sin luceros', de Carlos Vives.
| Has estado demasiado ausente |
Y luego volver a casa empapada del frío callejero, recordar con menos dolor ausencias pasadas, controlar las descargas del corazón con una taza de café, volver a la lectura y transitar lejos del universo, meterse en la piel de un extraño, vivir la historia mejor inventada y olvidar que ayer fue mayo.
25 mayo 2011
72 horas después
A dos metros, a 50 horas, a una vida y el resto, después de la eternidad. Se desenredó el nudo de pensamientos anacrónicos que rondaron la cabeza por una semana, parte de aquel descontrol dio un giro de 180 grados, lo irónico del asunto fueron las cartas dejadas debajo de la almohada antes de tomar el tren.
Empezaba a gustarme la forma desordenada de su barba, la sonrisa abrumadora de sus silencios y los gestos incomprendidos de sus abrazos...una órbita descomunal de placeres anónimos se cruzaron en nuestras almas y 72 horas después ardió el cielo a causa de nuestros pecados.
04 febrero 2011
Quiero cambiarme el corazón
Todo queda en nada. Después de varios días ausentes y de palabras sin contacto, ya no pude calibrar más los miedos. Aluciné noches en vela, mañanas a oscuras y tardes con sabor a limón. Y eso de pensar en mí para vivir por ti, no funcionó. Me sentí perdida, porque no vinieron tus besos ni tu compañía a rescatarme. Y el poco amor me envenenó las alegrías, me contagió de soledades y penumbras absurdas.
Quiero cambiarme el corazón y callarle los latidos que ya no merecen ser tuyos. Y esta noche fue un refugio, un vertedero de lágrimas en el colchón , un nudo en la garganta y la pena por otro amanecer desteñido.
Se secaron tus detalles y con ellos tus cariños.
Quiero cambiarme el corazón y callarle los latidos que ya no merecen ser tuyos.
Caigo mal herida, deshecha, con las alas rotas. Y tú, al otro lado del mundo superando mi recuerdo, descubriendo que no estabas en lo cierto y creyendo en la certeza de que solo fuimos un azar de la suerte y no una coincidencia jugada por Dios.
Quiero cambiarme el corazón y callarle los latidos que ya no merecen ser tuyos.
Quiero cambiarme el corazón y callarle los latidos que ya no merecen ser tuyos.
01 febrero 2011
"Te echo de menos"
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| De rastro, solo quedaron las colillas de la noche anterior |
Es el quinto cigarro de la noche. Y los pensamientos siguen divagando, mientras el recuerdo de sus manos entre las piernas de Fernanda era tan fresco y lúcido como la brisa de aquel enero. Escribía para intentar escurrir el dolor y acostumbrarse a otro día sin verla. Los ojos verdes, el cabello negro y los labios rojos, encendidos con el lápiz labial y el maquillaje casi natural. Una muñequita de porcelana acurrucada detrás de su espalda, acostada en su cama y bebiendo el mismo licor.
"Me has hechizado el alma. Y te lo digo en verdad, porque para que esto me ocurra se ha tenido que abrir el mismo cielo y descender hasta mi cama. Aquella noche, fue la primera vez que te hice el amor, las anteriores fueron sexo nada más. Pero al verte tan frágil y pequeña, con tus ojos indescifrables y tu vida enredada en la mía por unas horas...supe que allí tenía lo que necesitaba: el calor de un corazón y la existencia tuya. Pero ahora te has marchado y no he podido acostumbrar mis noches a la ausencia de tu cuerpo, de tu alma, de tu mirada, de tus besos...
Te echo de menos".
Tomó lápiz y papel. Se desahogó y antes que llamarla o buscarla, simplemente escribió unas cuantas líneas dedicadas a Fernanda, aunque ella jamás pudiera leerlas ni él enviárselas.
24 enero 2011
Confesiones de una treintañera
"Un millón de pensamientos, una idea repetida. Estoy sola, pero acompañada; y después de despedirnos esta noche te sigo extrañando a cántaros".
| Hojas secas y palabras hipócritas |
Las buenas relaciones empiezan cuando todo marcha sin máscaras, al menos, sin aquella infinita cantidad de mentiras y omisiones que se callan solo con la intención de robarle el corazón a quien lo pone a latir a mil por segundo. La nuestra, debo admitir que fue un tropezón, una aventura a lo casanova porque ni yo te esperaba ni tú me estabas buscando. Y después de cinco meses intentando reinventar las noches, los días y los atardeceres juntos he concluido que nos cruzamos en direcciones iguales con aceras contrarias.
Funcionaba perfecto al meternos en la cama, al encontrarnos sin extraños y mirarnos con el alma; pero ni tú ni yo en el fondo éramos nuestras almas gemelas. Quizás fue el resultado de la casualidad en el tiempo necesario para descubrir que el amor no está condenado al felices para siempre ni a los te amo de enamorados comunes y corrientes.
Brusca por naturaleza, cursi por conveniencia, romántica cuando es invierno, susceptible cuando es luna nueva, cruel cuando me enamoro y nunca me ha pasado.
22 enero 2011
Sábado por la noche
Qué podría decir. No es una película, ni una telenovela: es mi vida. Son mis días, la eternidad de mis sueños, la franqueza de mis labios, la honestidad de mis sonrisas y la impaciencia de siempre. Después de algunos años sin ti he vivido, respirado y sentido que la existencia está plagiada de suspiros y millones de palabras que dejan algunos vacíos, y otras veces llenan aquellos espacios.
Y resulta que volar tan lejos, no es ni siquiera la mitad de lo soñado. Una plegaria al cielo, un silencio después del llanto
y mis voluntades intentando dejarte pasar.
21 enero 2011
Los que sobran
Y las canciones de fondo han servido para violar un poco la intimidad de los terceros. Obligarlos a escuchar las amarguras del corazón, los estados de ánimo que se resumieron en una semana. No preguntarles por las letras y clavárselas en los pensamientos mientras se pasa la tarde y llega la noche; mientras las brisas de enero traen las fragancias del pasado y los recuerdos, y un poco de música para el alma seguirá embriagando los rincones del desamor.
Cuándo callarán. Después que al dolor se le antoje reposar y despedirse, pero no será para siempre.
16 enero 2011
De otras tantas letras
No estábamos destinados el uno para el otro. Solo fue un presente. Como un día inesperado, cuando el cielo duerme gris y al amanecer los colores de la mañana se pierden detrás de los rayos del sol. Luego, en el atardecer vuelven las nubes y lo cubren todo. Fue tan preciso y exacto. Llegamos a tocar fondo, a bebernos el alma a causa de los deseos y las pasiones arbitrarias que se calentaban en besos y caricias pequeñas.
Y esta noche, con la música y las tantas canciones que han merodeado el día todo volvió como antes. Sin ti, sin mí.
De una canción
La vida es una eterna contradicción. Amar lo que no puede ni debe ser amado, olvidar lo que resulta imposible y dejar los zapatos en el suelo para despegar los pies hacia el infinito. Somos la eterna contradicción de pensamientos pasajeros, permanentes y dolorosos. Algunas veces, pudiera parecer sublime sentir cuando resulta por primera vez, desenmascarar los engaños del corazón y morir por las incertidumbres y los odios absurdos. Algunas veces ni siquiera las palabras son suficientes para manifestar el ruido de los sentimientos.
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Y de paso, me encuentro con esto: "Amarte a ti me hace sufrir que buena suerte, para acordarme de que existo y de que siento, para tener en que pensar todas las noches para vivir". Retumba vez tras vez en los oídos, en el alma y en la vida entera mientras aún los capítulos anteriores no han tenido final.
La vida es una eterna contradicción, es lo incierto de los años, del tiempo y de lo que seguimos escribiendo.
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