04 febrero 2013

Olvidos y nada más

Olvidó sus historias y le duele. Olvidó cómo contarlas y a cambio, el tiempo le tiñó los cabellos de canas. 

Ella estaba apurada con su libretica de apuntes, buscaba retratarlo, guardarlo en su memoria y dejarle una dedicatoria con la que pudiera recordarla para siempre. Sin embargo, fue aplazando aquella cita, fue dejando amontonar los días, las semanas y los meses. 

Ahora, sentada desde ese mecedor viejo y de pintura gastada, una que otra vez se le escapan palabras al vacío que solo encuentran sentido en su silente pasado.

31 enero 2013

Soltar y dejar ir

Es una especie de introspección. Algo parecido a equilibrar y balancear, y luego soltar, dejar ir. Aquellas palabras pueden resultar de la lucha entre el "querer ser" y "dejar de ser", pero todo encuentra su acomodo y punto exacto al volver a las páginas amarillas y gastadas de la siempre inolvidable poeta que vivía en su interior.  

Ella era su otro yo, era su otra naranja y su otra mitad. Ocultaba la timidez de sus sueños entre versos ligeramente atrevidos y ponía en evidencia sus frustraciones en sentimientos inverosímiles que morían noche tras noche, al apagar la lámpara de la mesita de noche. 

No quería sus palabras, pero sentía cierta atracción por aquella inspiración renacentista que la envolvía desde la primera frase. Era una envidia disimulada, una añoranza que le dolía cuando recordaba lo que había dejado de ser y no sería jamás. Pero la imposibilidad de morir sin tocar esa eternidad disfrazada entre canciones, versos y frases repetidas le hacían un nudo en la garganta. Sin embargo  después de algunas lágrimas retomaba entonces la felicidad que se había negado: vivir. 

03 enero 2012

Enero, por qué dueles tanto...

A lo mejor es la sensibilidad, el quebranto de ilusiones. Quizás es el deseo, el empeño fracasado a un sentimiento que no termina de morirse. Tal vez es la agonía, el desdén de tantas canciones. De repente puede abrirse una esquirla de luz detrás del universo y salvarnos de tantas rendiciones. 

No es amor, no es cariño, no es costumbre, es algo sin nombre, sin apuestas...un camino sin rumbo fijo, una idea incrustada debajo de las sábanas, un bolero falaz, una despedida cada tres noches, cinco septiembres. 

Quizás es falta de voluntad o la soledad de tantos kilómetros de distancia que aún después de dos inviernos continúan separando. Aún está servida la taza de café, todavía están guardadas las envolturas de chocolate. Se han quedado esperando las sombrillas y las colchas, las medias de colores y los cuadros que nunca terminaron de pintar. Una melodía que suena desde el piano y recorre cada rincón de la casa, un frío abrazador que se cuela tras las rendijas de las ventanas a medio cerrar, la oscuridad y el reflejo de la noche atravesando el dormitorio...y allí en ese lugar, debajo de las sábanas, acurrucada entre las almohadas sus lágrimas se escurren hasta cansarse de llorar. 

03 julio 2011

Con el Tiempo, y es tiempo de julio

Seguir viviendo, despejar las espinas del camino y limpiar las heridas con sonrisas, con canciones, con poesía. Marchar contra el pasado y enterrar el futuro, romper las palabras de sus labios y llorar por última vez aunque sea mucho. 


Dejar las manos sueltas, los brazos abiertos y cerrar los ojos, con el tiempo llegará y después no habrán despedidas, con el tiempo una cama vacía y una fotografía vivirán como recuerdos, con el tiempo las promesas se quedarán sin aromas y las caras sin rostros. 



Seguir viviendo, labrar la tierra del corazón y dejar secar las dolientes ausencias con sonrisas, con canciones, con poesía.  A veces es ciego el corazón, solo a veces, cuando brotan las chispas de esos primeros  amores y aún con el paso de los días al recordar vuelven a nacer, entonces olvida las rabias, las traiciones, y entona sus melodías al morir el ocaso trayendo las memorias de  tempranos sentimientos que tomaron larga siesta después de alguna despedida sin darla.

Seguir viviendo mientras haya vida, mientras el tiempo va secando las decepciones, mientras el olvido va dejando las certezas de que solo fueron páginas que cerraron un capítulo, solo un capítulo.

20 enero 2011

Fuera de órbita

Carreteras de papeles dorados y paisajes imaginarios que vienen y van, mientras los efectos del peor veneno del mundo consumista recorre las venas de sangre de mi cuerpo. Tendida contra el piso, acurrucada detrás de los miedos que no sienten ni pesan ni espantan; manejada por un éxtasis de pensamientos surreales que se dibujan intensamente cada segundo del tiempo. Y un beso que no dice nada, dos cuerpos descubiertos en una habitación a oscuras, alimentada por el humo y los gritos del corazón. Gemidos secretos, canciones de motel, sonrisas que no lo parecen y caricias carnales que duelen y dejan marcas en el alma.

Cuando la lluvia habla en silencio
Quince minutos fuera de órbita, desprendida del mundo y del tiempo. Sueños maquillados por una sinfonía inventada que solo escuchan mis oídos. Mamá, está al otro lado del camino, sonriendo, tendiéndome la mano, esperando que vuelva a la cama para leerme otra historia de perdices. Y luego, el fuego consume los recuerdos, dejando en cenizas el resto de la imaginación.

Las carreteras ya no están, los paisajes quedaron en los marcos de madera. Reconectada de golpe, sin anestesia. El escape perdió los efectos después de aquellos largos quince minutos. 

01 noviembre 2010

19:58 - Noviembre


"Está bien, ¡me descubriste! pero prométeme que no le dirás a nadie, será nuestro secreto y nuestra primera cosa en común. Sé que es extraño, fuera de serie, pero no lo planeé simplemente sucedió y ahora no sé cómo voltear la hoja y decir: lo siento, no te quiero".

29 octubre 2010

17:57 - Si tuviera

Me acordé de tu sonrisa y me hiciste sonreir. 
Si tuviera que decir algo, sería: me sorprendiste
Si tuviera que callar algo: te quiero
Si tuviera que escoger algún recuerdo: la primera vez que me bañé 'en agua lluvia'
Si tuviera que bailar una canción: "Crazy" de Britney Spears
Si tuviera que besar a alguien: tú
Si tuviera que llorar: separme de mamá
Si tuviera que cantar una canción: definitivamente Angel de Robbie Williams
Si tuviera que esconder algo: no lo sé, tengo muchas cosas que esconder
Si tuviera que elegir un camino: el que Dios ha decidido para mí
Si tuviera que escribirle a alguien: a Papá Noel
Si tuviera que inventar algo: el hada madrina de Cenicienta
Si tuviera que leer un cuento: el Ruiseñor y la Rosa de Óscar Wilde
Si tuviera que gritar algo: "quiero darte un beso"
Si tuviera que vivir un momento: caminar agarrada de tu mano 
Si tuviera que decir un secreto: no dejo de pensarte
Si tuviera que sonreir: haberte conocido
Si tuviera que escoger un país: Argentina
Si tuviera que desear algo: una hamaca, una playa escondida y la luna todos los días
Si tuviera que dejar de temerle a algo: perderte y dejar de sentirte
Si tuviera que escribir algo: tu nombre y el mío
Si tuviera que dedicar una canción: "I Don´t want to miss a thing" de Aerosmith
Si tuviera que dejar algo: mi silencio
Si tuviera que romper algo: la fotografía de alguien que olvidé
Me acordé que me gustas, que te quiero y volví a sonreir...Ojalá y todo se pudiera decir y algunas cosas no dejarlas callar.

28 octubre 2010

9:25 - Invierno

Más de lo normal, en otra piel, en otro corazón. Más de lo que debo, de día y de noche, así no más. Acostumbrada a las cosas inevitables que llegan de madrugada o en anocheceres desmadrugados.

Más de lo normal y no comprendo ni la milésima parte de las emociones que se despiertan cuando en el otro extremo me dices: hola.

Mientras tanto la vida pasa, el tiempo nos junta en lugares inesperados y un centímetro del corazón empieza a extrañar los buenos días y los hasta luego. Espero no decir adiós antes de tiempo, espero no tocar tus labios antes de tiempo, espero no descubrirme antes de tiempo.

Aquí estamos en nuestro lugar secreto, espero que mañana deje de serlo para el resto de la gente. 



23 mayo 2010

Martes por la noche

Algunas veces todo resulta siendo lo menos impensado. Ese día en la calle, cuando cruzaba para tomar el bus el sol que no estaba irradió desde su ventana, fue una aparición tan abrupta que me dejó en shock: el hombre de ojos azules con anteojos negros estaba justo delante de mí y me había llamado por mi nombre. 

La vida parece un circo, una caja de sorpresas que se abre solo cuando le resulta apetecible burlarse y mirar desde cualquier lugar como reaccionamos a esos instantes inesperados. La escena se desdibujó cuando me percaté que llamaba a una atractiva mujer rubia que 'casualmente' tiene mi nombre. Fue todo un espectáculo para perder la cabeza, y otra vez al cuaderno de los secretos fue a parar la historia del martes por la noche.

17 mayo 2010

Sin nadie en casa

Estar lejos suena a tantas cosas, duelen tantos recuerdos y la vida es más frágil cuando los nuestros no están esperando en casa. Es un regreso sin amistades sinceras, sin amores que alivian las penas, sin secretos que pertenecen a cualquier lugar del corazón y esperan ser revelados.

El olvido se vuelve parte del alma, es una forma de despedida que queda atrás y de vez en cuando es dañina. Y mucho más cuando la ausencia de los abrazos de aquellos que se extrañan se queda entre los recuerdos y fotografías pasadas. 


16 mayo 2010

Mi secreto

Déjame contarte un secreto, uno que jamás contaría ni siquiera a mis sombras. Suena a cosas de locos, a cursilerías que tal vez ya has escuchado antes.
Recuerdas la noche de marzo, la calle vacía y de repente apareciste sin más. Las palabras aquella vez, fueron excusas para un solo momento. Después de algunas horas en casa y hablando de tonterías que nos hicieron estallar en carcajadas el mundo parecía tan diferente a los días antes de encontrarte. 

Parecen cosas de algo que está por encima de nuestro control, de lo que esperamos y llega justo en su momento, ni antes ni despues.
Resulta que de repente la garganta necesitaba gritarte tantas cosas, pero estaban los miedos antes que el deseo de ellas. Y lo que sentía el corazón lo dejaba allí en su lugar, era mi secreto.
Ahora es distinto, guárdalo cerca y quédatelo mientras lo necesites: te quiero.

25 abril 2010

Tus dedos en mis labios

Estaba la cena servida, las rosas en el jarrón y afuera llovía: era Abril. La semana pasada, esperando una serenata en el balcón, me despedí de las canciones suyas y los picos en la escalera, lo quería como el tamaño de lo inconmensurable y lo odiaba por quererlo demasiado.

Intentaba salvar nuestros versos, las noches a las afuera del café de Manuela, el amor en mis senos, las voces secretas en mis oídos. Todo fue un revés del destino, un pedazo de suerte que me cayó cuando salía del cine, después de la lluvia y la noche de Mayo nos hicimos eternos enamorados. Descubrí que los silencios se oyen mejor debajo de las sábanas y los mediodías en Octubre eran una siesta placentera acomodada entre sus brazos. 

Algunos sentimientos no duelen tanto, como las alegría pasajeras, algunas historias son tan desiguales como las verdades a medias, algunos secretos no duran para siempre como el primer amor y los mejores recuerdos de primavera. Decidí coleccionar cada momento en instantes fotográficos, quererlo todos los días como la noche del cine, juntarme en sus labios cuando la soledad fuera demasiado persistente, soñar despierta que las promesas no serían de papel y las vacaciones solo un estado de ánimo.

Después de aguantarme las ganas de llorar y dejar la cena en su lugar, mis labios se enredaron en sus dedos evitando que al final todo resultara siendo otro fracaso. 

24 enero 2010

TU Y YO

Voy alquilarte una canción de Gloria Estefan para que la guardes en el repertorio de nuestras despedidas. Y mi favorita "Con los años que me quedan" la grabaré algunas siete veces en mi memoria. 
Tatuaré tres mariposas azules en mi vientre para seducirte cuando hagamos el amor y recuerdes los lunares de mi cuerpo.
No preguntaré si me quieres o me amas, prefiero descubrirlo en la forma de besarnos y en las miradas con extraños a nuestro alrededor.
Algunas veces lloverá en nuestra cama, pero cuando eso pase volveré a las letras de Arjona para reinventarnos secretos a escondidas del mundo. Dormir abrazada a tu alma para no sentir el miedo a los fracasos.
Cuando faltes a dormir oraré a Dios que bendiga los lazos invisibles que tejimos ante él para que no falte el amor. Aunque hayan silencios en luna llena y noches sin tus brazos en diciembre escribiré para no sentirte lejos. 
De vez en cuando hablaré con nuestras canciones, con la taza de café que servimos al despertar y las copas de vino antes de ir a la cama.
Es un juego de tontos a los otros, es mi vida colgada en tu corazón. 
El 4 de febrero, ¿lo recuerdas? fue la primera vez que mi ojos se cruzaron con los tuyos antes que lloviera como hoy. 






17 enero 2010

QUISIERA

Quisiera escribirte como Cortázar, abstracto y profundo, distante y perfecto.
Quisiera encontrarte de una vez y por todas, pero vienes como el arco iris, espejismo y efímero.
Quisiera hablarte sin ajenos, sin terceros y de boca a tus labios.
Quisiera sentirte la piel, el alma y los huesos con una canción de Arjona y cientos de besos cálidos.
Quisiera hallarte sin tiempo, sin ataduras del destino ni heridas del pasado.
Quisiera robarte el aliento, descubrir el misterio de tus silencios y ser cómplice de tus secretos.
Quisiera amarte aún sabiendo que después del horizonte tengo la otra mitad de tu corazón en mis manos.

15 diciembre 2009

Secretos

Odio cuando cuelgan las medias en la ventana y el olor a comida mientras duermo. Odio esos errores de ortografía y las ausencias de quienes tanto amo. Es una forma de gritarlo cuando otros lo ignoran, más aquellos que me han querido toda la vida y no conocen mis secretos.

Pero quién podría conocer los secretos de otro, si por eso son secretos, pertenecen a la intimidad y a lugares desconocidos del alma humana.

A veces son fieras y demonios que  hacen explotar a cualquier cristiano; son un par de pecados y culpas que duelen y atormentan con los años, pero los míos son solo secretos. Algunas cosas viejas que recuerdo por momentos y siempre vuelven al mismo lugar: a un papel en blanco y a memorias pasadas.

Los odios de vez en cuando, los extraño porque ya no puedo vivirlos... no son de nadie ni les duelen a nadie. Pero me gusta tenerlos mientras viva, mientras esté ausente la caricia tierna de quien espero y no los haya desnudado con ajenos que pasaron por el camino.