28 agosto 2011

La Laguna Negra

En ratico se le fueron los fantasmas
Algunas veces descarriado, otras enamorado. Con el paso de los años fue emigrando hacia otras tierras y con su cara pintada llevó la risa a todos ellos. Con su cara lavada fue un nostálgico extranjero. Su historia la cantaba cada noche en los bares de esquinas, la escribía en la piel de mujeres sin nombre y la olvidaba entre copas de alcohol y cigarrillos. 

Algunas veces soñador, otras un animal salvaje. Vio la muerte cinco veces y la que más le dolió fue la de su madre a los siete años, cuando ni siquiera dimensionaba que la vida no era solo cuentos contados por mamá, ni escuela, ni juegos y menos niñez. Con el paso de los años los vagones en los que viajó le dejaron cicatrices, heridas que todavía están marcadas en el alma y esa sonrisa postiza que ha llevado por 35 años más allá de las montañas, de las colinas, atravesando ciudades, países y parte del horizonte trazado al otro lado del mar. 

Su nombre Arturo, su pasión, perdida en los océanos, en los mares y en los ríos de aquellos  mundos imaginarios y soñados en su música. Con una guitarra a la mano, unos zapatos gastados y la ropa con enmendaduras ha cantado y reído con los desconocidos de siempre y los que vienen cada vez a Laguna Negra. Reminiscencias de Julio Jaramillo

Su llanto aún permanece humedecido por aquellas hora que todavía viven en él.

24 agosto 2011

Confesiones

Un descubrimiento inesperado, confesiones de amantes pasados en abril, el resultado de aquellas lecturas provocó un rompimiento. Aunque le quería, en el fondo aquella desdichada mujer moría en un mar de confusiones y pensamientos suicidas que le llevaban a evocar aquellos tiempos de inclemencia sentimental. Le había roto sus alas tantas veces, que por esta vez las dejó tiradas entre palabras malditas y odios irrevocables. 


Cuánto amor y cariño leyó en sus palabras, cuántas declaraciones públicas dejadas delante del mundo, cuánto orgullo, cuánto deseo y anhelo por derribar muros y cruzar las fronteras. En cambio por ella, jamás fue tan valiente y caballero, le quedó debiendo tanta poesía y la vida que alguna vez soñaron juntos. 

14 junio 2011

13 de abril

"Esta vez no vine para quedarme..."

Todo cambia y aun la vida en un día. Parece un viaje indescifrable que anda por los caminos que tantos quieren evitar, y esa clase de sorpresas, de tiempos que no se esperan dejan un hueco allá, en lo que todos conocemos.

 Un agujero negro que va destiñendo sonrisas y dejando soledades eternas...lágrimas que sirven de droga infalible para hacer divagar a los pensamientos. Allí mismo, sin menos distancias aparecen los recuerdos que van consumiendo y atiborrando ilusiones y esperanzas, entonces en un despertar ya nada volverá a ser como antes y los olores y aromas empiezan a traer memorias de otros días, de otros años y de amores primeros, de dolores últimos. 

Toma papel y lápiz, el alma desnuda y clavada en el pretorio, y aquella vieja guitarra que aún en el silencio parece entender que el dolor que se lleva por dentro, se va deshaciendo a medida que suenan los acordes y se ajusta la melodía nacida de aquella canción que vino después de la tarde del 13 de abril.  

"Esta vez no vine para quedarme...esta vez, simplemente me marcharé".

27 marzo 2011

El amor después del amor

Pasan días de aquellos donde se juntan las inestabilidades y la depresión está a la orden del día. Se ignora el brillo del tiempo y el color de los despertares.


No creo que haya sido equivocación atarme algunos meses a tu vida, hallar ese complemento perdido de años pasados cuando todavía no habíamos coincidido, y pasó en el momento justo, en las horas necesarias y a la fecha totalmente inesperada. 


Tiempo fuera 
Pero mis estados de ánimo lo echaron todo a pique, trastocaron todo el compás del romanticismo y terminaron cercenando las cuantas ilusiones puestas en muchas noches de pasión.


Uno se acostumbra al cariño, a los amores, al sentimiento, a la compañía, jamás a la tristeza que viene después de la despedida. Queda el desastre y uno vuelto mierda. Tan exacto y patéticamente como este momento. Las llamadas en espera, las cartas que no llegaron al destinatario y los besos que se quedaron a mitad de una conversación que nunca terminó.


Podría contarte durante mil horas las pendejadas que se cometen por amor, inventar las excusas para no romper los amoríos, y caer en la absurda desesperación de tomar el teléfono para escuchar tu voz. Pero prefiero ahorrar el melodrama y dejar las evidencias en el vacío, en un espacio definido por el pensamiento, que es este lugar, donde luego será pasado y encontrar la fórmula para aprender a despertar sin derramar una lágrima más. 


Los besos, las caricias y los susurros ya fueron tatuados más allá de la piel. Y el aroma del recuerdo será otro sin sabor que deja la vida cuando se abre el corazón. 

05 febrero 2011

Otoño en el Corazón

Alejandra a pesar de sus 26 años, no había dejado de ser la niñita de ojos negros que se enamoraba una y otra vez de los hombre equivocados.  Era la niñita que extrañaba, pero que no echaban de menos. La de los cabellos negros aficionada a los romances verdaderos que le arrugaban el corazón al menos tres veces al año. 

Otoño en mi corazón
Una mujer que no había dejado de ser la pequeña de 16, que aún esperaba por amor perfecto e idílico de los cuentos de hadas y princesas felices...y en el camino esperó y se cansó de besar tantos sapos =(

Creyó estarlo, sentirlo, vivirlo, pero no. Sus ojos se enlutaban todas las noches, las risas se alojaron detrás de las tristezas y aquellas llamadas en espera y sorpresas que jamás llegaron, volvieron a parecerse a otra historia que el tiempo se llevó con él. La niñita de ojos negros ha fingido las alegrías que no le pertenecen y el amor que ya no tiene. 

Era la que abría el corazón, la que sonreía a causa de halagos perfectos, la que escribía de sus pensamientos, la que evitaba los llantos para seguir soñando, la que conquistaba, la que se perdía en sus ojos, la que le cantaba al oído, la que susurraba su nombre mientras dormía, la que esperaba impaciente por abrazarlo, la que cumplía sus promesas, la que hablaba más de la cuenta sobre sus sentimientos, la que lloraba cuando estaba lejos, la que echaba siempre de menos, la que se enamoró un 9 de octubre y a quien jamás le correspondieron.

14 junio 2010

Desearía que estuvieras aquí, que no preguntaras lo que quiero, pero sí que lo supieras. Ojalá y no tuviera que soñarlo la mayoría de las veces, pero resulta tan lamentable que te vayas cada vez que intento detenerte, no lo sospechas. Cuando aprisiono mi mano fuerte en la tuya y me voy encima de ti con un abrazo que puede partirte hasta el alma, o cuando busco tus labios y me quedo en ellos sin la mínima intención de despegarme un segundo.

No siempre estoy en el lugar correcto, no siempre siento como debo, ni deseo como quiero. Es mejor cuando se estallan todas las ganas juntas en una canción que me hace gritar a todo pulmón y el resto de las tristezas se desvanecen con mis lágrimas. Si pudiera ir hasta tu lugar y declararte todo lo que ya no puedo callar, no cambiaría nada porque contigo lo he hecho cientos de veces, pero jamás me escuchaste.

No me puedo acostumbrar a cariños prestados ni emociones pasajeras. Ya estoy cansada de eso...desearía que estuvieras aquí y no tuvieras que dejarme como lo han hecho todos.

25 mayo 2010

De madrugada

Suena la música, y afuera no ha parado de llover. Hay algo de tristeza en el ambiente, quizás es porque la inspiración está en suspenso, sin ganas de mojarse ni darse una chamuscada. Me duele un poco la cabeza, otra vez he tenido esos sueños que me hacen levantarme a media noche y aferrarme a las oraciones. Tal vez hay algo de cierto en ellos, pero me aterra pensarlo.

Un viento hacia el sur y la noche en silencio, los grillos se callaron hace media hora. El tic tac del reloj ya no suena a mis oídos, tomé el cuaderno para despejar la mente, escribir es una forma de escapar y desdibujar las tristezas, aún más cuando las pesadillas me quitan el sueño. Ojalá y pudiera decir todo lo que me asusta, lo que me molesta, lo que me inquieta, pero me conocería demasiado y ese no es el punto. 

A veces es mejor no decirlo todo y guardarse los secretos. De vez en cuando sueño con ello, cuando no dejo de pensarlo y se atora en el pensamiento, esa es la insistencia de los sueños, me atormentan la noche y me mantienen despierta porque no he dejado de quererlo y me asusta no dejar de hacerlo. Pero la vida no sería tan injusta, todo parte del duelo, de las emociones que se descontrolan cuando el corazón no piensa porque jamás lo ha hecho. 

Cuando despierto, voy hasta la habitación y vuelvo a su lugar: la cama vacía, su ropa en el clóset, las ventanas cerradas. Todo permanece tan exacto desde  ese día. Quizás pasa que no podré decirle adiós nunca.

09 mayo 2010

Ausencias, despedidas y otros dolores

Algunas veces quisiera escapar en medio de la multitud, desaparecer y quedar tendida lejos del mundo, de los desconocidos, de los conocidos, de los que he olvidado y todavía permanecen en la memoria.

Un día de estos voy a alquilar tres semanas en las nubes del amanecer y calma lejos de aqui, porque de golpe siento los dolores de otra nueva decepción. Otro dolor que me cala los huesos y deja el hastío de amargas soledades.

Pero lejos de casa vuelvo a desear el olor de madrugada en el balcón y las estrellas desnudas en mi ventana.

23 diciembre 2009

Otra vez

La noche pasada el invierno escampó debajo de mis sábanas. Sentí que las madrugadas sin él eran eternas compañías ausentes de sus besos. Otra vez me quedé sin la luz de sus ojos.


Mis pensamientos parecen  tristezas cargadas de cursilerías que quisieran morirse por amores imposibles. Otra vez la cama quedó vacía con mi cuerpo metido en ella, otra vez las mismas promesas se rompieron tan fuerte cuando sus sentimientos se marcharon al olvido. 


Era noviembre y cuando llegó navidad volvieron las brisas heladas y las noches sin amores ni pasiones de madrugada.