A qué suena y cómo siente. Ella no dice nada, ni siquiera se inmuta, solo guarda silencio y lo mira de reojo. Se siente acongojada, porque cada vez las distancias son mayores, porque le resulta imposible sentir por él algo más que un cariño que no parezca amor. Ese que no duele, ni estalla de pasión, ni sube, ni baja, ni adormece los sentidos, ni dispara a quemarropa.
Otra cosa absurda de la vida, otra víspera en soledades ajenas y otra pena que no es suya, que la siente como suya, pero le cambia los enojos y le alegra los silencios. Ella espera, guarda sus cartas, deja vacío el corazón, escribe un discurso imaginario y sigue como si nada. Así, vuelve una y otra vez a su vida bajo las mismas circunstancias y por las razones equivocadas. Algunos dirán que parece un sortilegio, pero no. Ante demasiadas heridas y resentimientos, ese silencio enardecido por culpa de un maldito sentimiento no puede ser algún conjuro del universo, ni mucho menos la apuesta de alguna celestina forastera por reencontrarlos en caminos separados.
Unas letras, un destino y una carretera.
05 febrero 2013
Amargo destino
14 agosto 2011
7:00 AM
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| Y se quedaron en el baúl las risas y los abrazos nuestros |
Como rutina 9:00 am, por despiste y cansancio 10:00 am. En aquel tiempo los días y las tardes y las noches eran escape a glorias y amores de lluvia, de julio y agosto. Las crisis existenciales, los chocolates calientes, los confites de colores, el almuerzo exquisito y los besos y caricias como cena de mediatarde.
Nunca hubo un tiempo mejor, jamás el pasado habría sido tan perfecto como aquellos amaneceres y todas los anocheceres. De vez en cuando el corazón se acongojaba por extrañar las carreteras calientes de la ciudad natal, los cariños y afectos de la familia y todos los amigos dejados en tierras de infancia y juventud. Sin embargo, aquella compañía inesperada removió las alegrías primeras, los buenos recuerdos y los sentimientos dormidos.
Llueve como de costumbre, el sol desaparece, las mañanas pintan grises y son las 7:00 am. de un día cualquiera.
01 agosto 2011
Recordar es VIVIR
De fondo resuena la italia de Ennio Morricone: sutil, melódica, pasional y única. Recordar lo que nunca viví, la Italia de la posguerra, el encanto de un amor sublime por aquella cosa intangible capaz de remover despedidas del ayer y sentimientos de vidas pasadas: el séptimo arte. Y mi favorito, Cinema Paradiso.
La majestuosidad y elegancia de una melodía armónica que se une con las imágenes sensibles de una vida infantil, adolescente y adulta. La ternura de hallar en los secretos de aquellos besos el mejor descubrimiento de las líneas y diálogos de sus personajes, amores de siempre y partidas inevitables. Tararear una música sin letras, que es desnudada por instrumentos románticos y afinados, mover de un lado a otro la cabeza, y siguiendo los segundos cerrar a tiempo los ojos, sonreír un tanto y recordar mayo, lluvia, calles, nombres, besos, caricias, palabras, abrazos, amanecer, mochilas, guitarra, promesas y un corazón.
Cuatro minutos y treinta segundos para ir detrás del pasado y develar aquellos sentimientos del azar, del destino y de la vida. Caminar otra vez por las mismas carreteras, escuchar las mismas voces y sentir el mismo calor en el frío del invierno.
El detalle de vivir a destiempo no en una Italia de posguerra, que fue recreada melódicamente por el sentimentalismo de Ennio Morricone, sino la nostalgia de acariciar las sombras de un 'nosotros' en la ciudad que nos enamoró y nos cruzó en tantas lluvias y soles de amanecer.
La majestuosidad y elegancia de una melodía armónica que se une con las imágenes sensibles de una vida infantil, adolescente y adulta. La ternura de hallar en los secretos de aquellos besos el mejor descubrimiento de las líneas y diálogos de sus personajes, amores de siempre y partidas inevitables. Tararear una música sin letras, que es desnudada por instrumentos románticos y afinados, mover de un lado a otro la cabeza, y siguiendo los segundos cerrar a tiempo los ojos, sonreír un tanto y recordar mayo, lluvia, calles, nombres, besos, caricias, palabras, abrazos, amanecer, mochilas, guitarra, promesas y un corazón.
Cuatro minutos y treinta segundos para ir detrás del pasado y develar aquellos sentimientos del azar, del destino y de la vida. Caminar otra vez por las mismas carreteras, escuchar las mismas voces y sentir el mismo calor en el frío del invierno.
El detalle de vivir a destiempo no en una Italia de posguerra, que fue recreada melódicamente por el sentimentalismo de Ennio Morricone, sino la nostalgia de acariciar las sombras de un 'nosotros' en la ciudad que nos enamoró y nos cruzó en tantas lluvias y soles de amanecer.
30 julio 2011
Nada que decir, nada que hacer
Es una pequeña carcajada y detrás de la lluvia está aquel hálito de recuerdos. Una canción, una guitarra y un vaso vacío después de noches y días a oscuras en una habitación de hotel. Los sentimientos se han mantenido en silencios y las alegrías han callado sutilmente las despedidas de julio.
En un lugar encontrado, en una dirección lejos de la frontera entre el horizonte y el universo, en compañía abstracta de un corazón a medio vivir y algunos cuadros de Van Gogh en los pasillos del corredor. Es una pequeña carcajada dibujada sobre las sábanas, alejada del resto de las gentes, embutida en un edificio casi destartalado, entre pomas viejos y canciones repetidas.
Luego está la radiografía del último momento a solas con el destino. Los sorbos del café caliente abrieron una brecha entre él y la distancia. Una forma de caricia en un tiempo congelado por la llovizna fría, un beso enredado en los silencios de cuatro paredes. Un después de la herida ya cicatrizada y los ojos cansados por el llanto ausente. Mientras tanto, el camino invisible hacia la pradera de sentimientos parecidos al ayer está esperando en medio de rostros plagiados de carcajadas postizas y palabritas de azar.
El café está enfriándose. Tostadas con arequipe, beso en el desayuno, la casa desmoronándose por culpa de pasiones arrebatadas y amores encendidos. Es invierno, sin embargo aquí adentro parece primavera. El reloj da las 9 de la mañana y el domingo no es día para salir de cama ni merodear por las calles. Al encuentro con la desnudez del alma y el cuerpo.
En un lugar encontrado, en una dirección lejos de la frontera entre el horizonte y el universo, en compañía abstracta de un corazón a medio vivir y algunos cuadros de Van Gogh en los pasillos del corredor. Es una pequeña carcajada dibujada sobre las sábanas, alejada del resto de las gentes, embutida en un edificio casi destartalado, entre pomas viejos y canciones repetidas.
Luego está la radiografía del último momento a solas con el destino. Los sorbos del café caliente abrieron una brecha entre él y la distancia. Una forma de caricia en un tiempo congelado por la llovizna fría, un beso enredado en los silencios de cuatro paredes. Un después de la herida ya cicatrizada y los ojos cansados por el llanto ausente. Mientras tanto, el camino invisible hacia la pradera de sentimientos parecidos al ayer está esperando en medio de rostros plagiados de carcajadas postizas y palabritas de azar.
| Todas las noches, después todos los amaneceres |
El café está enfriándose. Tostadas con arequipe, beso en el desayuno, la casa desmoronándose por culpa de pasiones arrebatadas y amores encendidos. Es invierno, sin embargo aquí adentro parece primavera. El reloj da las 9 de la mañana y el domingo no es día para salir de cama ni merodear por las calles. Al encuentro con la desnudez del alma y el cuerpo.
31 mayo 2011
Adiós mayo
Por el retrovisor el mundo se ve de revés, el tiempo a destiempo y las calles cruzadas. En el cajón de los recuerdos, el mundo está detenido en memorias, en fotografías amarillentas, en palabras atiborradas, en gente que estuvo de paso y en todo lo que pudo ser y ya no es.
Hay unas margaritas marchitas guardadas en el libro de García Márquez, pegadas entre las páginas de El amor en los tiempos del cólera...y el estribillo de aquella canción inolvidable que aun en el sereno de la noche resuena en el corazón, es mi 'Noche sin luceros', de Carlos Vives.
El olor a humedad, a pasto mojado por la lluvia, la calidez de la brisa después de un aguacero y aquellos suspiros de la noche sirven de pretesto para embriagarse de soledad, transitar como bohemia entre las calles solitarias y prenderse de los detalles que aparecen a lo largo y ancho del camino...la tenue luz del alumbrado público, las chispitas de la lluvia, el cielo grisáceo, los charcos de agua en el asfalto y los arroyitos al costado de las calles...
Y luego volver a casa empapada del frío callejero, recordar con menos dolor ausencias pasadas, controlar las descargas del corazón con una taza de café, volver a la lectura y transitar lejos del universo, meterse en la piel de un extraño, vivir la historia mejor inventada y olvidar que ayer fue mayo.
Hay unas margaritas marchitas guardadas en el libro de García Márquez, pegadas entre las páginas de El amor en los tiempos del cólera...y el estribillo de aquella canción inolvidable que aun en el sereno de la noche resuena en el corazón, es mi 'Noche sin luceros', de Carlos Vives.
| Has estado demasiado ausente |
Y luego volver a casa empapada del frío callejero, recordar con menos dolor ausencias pasadas, controlar las descargas del corazón con una taza de café, volver a la lectura y transitar lejos del universo, meterse en la piel de un extraño, vivir la historia mejor inventada y olvidar que ayer fue mayo.
27 enero 2011
Lo que el tiempo no se llevó
Un espejismo, una duda, un reencuentro. Tres momentos de la vida y algunas cosas que nunca desaparecen: tu recuerdo.
Después de siete años viviendo en la ausencia de tus buenos días, acostumbrada a no respirar tu aire, tu aliento, a no beber tus besos ni comerme de a poco tus deseos, tus pasiones, he sonreído todos los días que no estuviste. He planeado el resto de mi presente con el alma partida en dos mitades...y, ¿del amor? solo las canciones y las pocas palabras que he escuchado de quienes nunca pude corresponder.
Uno que otro invierno he visto en el reflejo de la lluvia, cómo el tiempo se ha llevado parte de mi ser: ausente y contrariado. Un calendario que sigue avanzando y no pregunta por mis estado cambiantes de ánimo, amaneceres escondidos debajo de las sábanas de todas las habitaciones donde he terminado, pero por puro despecho.
Hoy, grito y digo que necesito de aquellos besos que calidamente me arropaban en ternura, en consuelo. Estoy añorándote aunque solo haya sido un septiembre, un octubre, un noviembre; y siete años desvistiéndome de inseguridades, luchando contra los impulsos tontos del corazón...y al final, amando cada instante que dejamos atrás.
| "Te amo, te extraño, te olvido" |
Uno que otro invierno he visto en el reflejo de la lluvia, cómo el tiempo se ha llevado parte de mi ser: ausente y contrariado. Un calendario que sigue avanzando y no pregunta por mis estado cambiantes de ánimo, amaneceres escondidos debajo de las sábanas de todas las habitaciones donde he terminado, pero por puro despecho.
Hoy, grito y digo que necesito de aquellos besos que calidamente me arropaban en ternura, en consuelo. Estoy añorándote aunque solo haya sido un septiembre, un octubre, un noviembre; y siete años desvistiéndome de inseguridades, luchando contra los impulsos tontos del corazón...y al final, amando cada instante que dejamos atrás.
20 diciembre 2010
Inspiración
Hoy me descubrí a mí misma. Resultó que tengo un enredo en el corazón, que conozco poco a la gente que me importa y no sé decir: lo siento. Puede ser esta la historia de alguien más, una simple coincidencia marcada por una serie de momentos inevitables que sucedieron en el orden exacto en que debían acontecer, sin intervenciones ni manipulaciones, porque la suerte no está echada por unas tiras invisibles. Pasa todo y lo cambian las decisiones.
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| Adoro tu silencio |
Reconozco que quisiera decir tantas cosas, gritarlas, sacarlas de las entrañas y ya no dejar secretos para mí. Al final, siempre quedan cosas que no merecen la pena ser reveladas. Serás una de esas, no porque no lo merezcas. Es mi decisión dejarte dentro del baúl, llevarte conmigo hasta cuando ya no necesite de ti. Eres mi pasatiempo favorito, pero no creo que algún día deje de necesitarte, lo hago ahora y te hallo entre las líneas de alguna canción de autor desconocido, entre los pensamientos de alguien más, en las palabras de la gente del común y luego inevitablemente revientas en mí, explotas como una lluvia de estrellas, como las auroras en la madrugada.
Me impulsas a lo desconocido, a lo exagerado, a lo melancólico. Me arrastras con las soledades de tus labios. Jamás habré de odiarte porque te llevo dentro de mí, como el tatuaje de una mariposa. Al final de la noche me das calidez, amansas el dolor y me traes hasta aquí. Haces que desenrede mi corazón.
15 diciembre 2010
Nostalgia
Había querido escribirte, pero sentía que no era necesario. Hoy me quitas el sueño, me ahogas en la desesperación y pierdo de nuevo la calma que había ganado en semanas.
Había querido llamarte, pero no debía hacerle caso a los impulsos ni a las emociones. He sido esclava de ellas y de los vagos sentimientos, que vienen y van cada vez que recuerdo tu nombre cuando suena una canción de Draco Rosa o me pongo a leer algunos poemas de Benedetti.
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| No ha parado de llover...mientras estés lejos |
Con unas copas de más, la lluvia de noviembre en San Agustín y los rayones en el tablero he intentado despejar la mente de tu recuerdo. Y llega esta soledad que no me hace bien, que me arrastra con sus llantos efímeros y se acuesta conmigo todas las madrugadas. No la invito, no la llamo, pero ella tan insistente toma su lugar y se sienta a mi lado mientras los dolores por tu ausencia se embriagan de ella.
Había querido escribirte, y aquí me tienes: escribiéndote unas cuantas líneas que saben a romanticismo nostálgico.
08 noviembre 2010
Abril
No se trata de lo que busques o dejes pasar, la vida luego repondrá en el camino algunas cosas que estaban de más. La otra noche pensaba en la posibilidad de olvidar un todo, de cerrar capítulos para siempre y morir con aquellos dolores que jamás hacen bien, pero entre canciones repetidas y la lluvia de todos los días un chispazo de emoción sacudió las partes más íntimas del ser, descubrí que por primera vez en mi existencia no tenía miedo. Se había esfumado ligeramente debajo de las cortas alegrías que tocaban mi puerta. Sonrisa tras sonrisa, recuerdo tras recuerdo.
Sí, la última madrugada de abril crucifiqué a los fantasmas de terceros y ajenos que algunas veces llegaban imprudentes a la memoria. Ya no existen, se extraviaron con palabras marchitas, con amores lejanos, con historias amargas.
29 octubre 2010
17:57 - Si tuviera
Me acordé de tu sonrisa y me hiciste sonreir.
Si tuviera que decir algo, sería: me sorprendiste
Si tuviera que escoger algún recuerdo: la primera vez que me bañé 'en agua lluvia'
Si tuviera que bailar una canción: "Crazy" de Britney Spears
Si tuviera que besar a alguien: tú
Si tuviera que llorar: separme de mamá
Si tuviera que cantar una canción: definitivamente Angel de Robbie Williams
Si tuviera que esconder algo: no lo sé, tengo muchas cosas que esconder
Si tuviera que elegir un camino: el que Dios ha decidido para mí
Si tuviera que escribirle a alguien: a Papá Noel
Si tuviera que inventar algo: el hada madrina de Cenicienta
Si tuviera que leer un cuento: el Ruiseñor y la Rosa de Óscar Wilde
Si tuviera que vivir un momento: caminar agarrada de tu mano
Si tuviera que decir un secreto: no dejo de pensarte
Si tuviera que sonreir: haberte conocido
Si tuviera que escoger un país: Argentina
Si tuviera que desear algo: una hamaca, una playa escondida y la luna todos los días
Si tuviera que dejar de temerle a algo: perderte y dejar de sentirte
Si tuviera que escribir algo: tu nombre y el mío
Si tuviera que dedicar una canción: "I Don´t want to miss a thing" de Aerosmith
Si tuviera que dejar algo: mi silencio
Si tuviera que romper algo: la fotografía de alguien que olvidé
Me acordé que me gustas, que te quiero y volví a sonreir...Ojalá y todo se pudiera decir y algunas cosas no dejarlas callar.
28 octubre 2010
Dos
Encerrada entre paredes transparentes, con el desliz de la depresión, las amarguras de extranjeros que se desquitan con mi corazón y la vanidad de terceros que merodean por mis calles.
Últimamente ha vuelto, está dejando marcas: extraño, necesito, beso, mirada, abrazo, lluvia, noche. Están pegadas en la almohada y a las ventanas invisbles de mi interior.
No sé si al despertarte esta mañana habrías tenido algún pensamiento fugaz de mi recuerdo, si inevitablemente te robé una sonrisa en la distancia o te hice falta en el lado derecho de la cama. Porque debo decirte que de mi parte extrañé tus palabras tontas al oído, tu silencio al despertar y hacer el amor cada noche sin tocarme. Te reirás después de todo, lloraré un par de meses, seguirás como si nada, dejaré mi ciudad, y tú como si nada, simplemente amarás de nuevo con la piel encendida de pasión.
En cambio yo, seguiré escribiendo canciones para dejar ir el dolor. Así se pasan las heridas.
24 octubre 2010
Octubre
Una canción, la mesa servida, las copas de cristal, el cielo nublado y el frío de la lluvia. Escogería el balcón para mirarte por última vez, recuerdas, allí fue la primera vez donde nos besamos. Te abrazaría en las escaleras aunque lloviera. Y mientras sentados en la mesa cenamos por última vez diría lo de antes, las historias de la oficina que nos hacían reír y nos juntaban a mitad de la conversación.
Volvería a repetirla, "Quiero" de Arjona y después seguiría con "Angel" de Robbie Williams. Juntos, abrazados a nuestro tiempo, el futuro no existiría y el pasado quedaría guardado en los álbumes de fotografías y en las calles que después de algún tiempo me dolerán porque caminaré por ellas sin ti.
13 septiembre 2010
14 de Agosto
"No tengo nada que decirte". Le dijo Miguel a Mariana. A las seis volvieron a sus caminos comunes y corrientes. El café ya estaba servido, las galletas de chocolate también.
-"¿Me has dejado de querer cierto?". Afuera, la lluvia y el silencio, adentro la música y ellos dos.
-"Estas son las fotos del verano pasado, rómpelas o quémalas. Ya no me pertenecen. A ti tampoco". La caja de recuerdos quedó en el sofá. Eran las 7 de la noche y las últimas palabras de Miguel. El último momento a solas entre Miguel y Marina.
-"¿Me has dejado de querer cierto?". Afuera, la lluvia y el silencio, adentro la música y ellos dos.
-"Lo siento Marina".
-"No lo sientas, la gente nunca cumple sus promesas".
El café quedó esperando en la mesa, frío igual que la lluvia y solo. Tan parecido a las pecas de Marina y a la sonrisa ausente que ese 14 de agosto dejó Miguel en el apartamento.
04 agosto 2010
En la estación
Y se dice que al caminar todo se hace más pesado, que después de algunos años el dolor desaparece y los recuerdos se esparcen como la espuma de las olas en el mar. He recordado todas las noches que no estuvo conmigo, los días que faltó a la estación y los libros que jamás me regaló, Guillermo es una especie de colección a los sin rompecabezas de amores que guardo en la estantería del corazón.
Sí, muchos me rompieron el alma y dejaron centésimas de migajas que de vez en cuando arden cuando llega el otoño y el invierno de octubre. Pero me he acostumbrado a las vidas ausentes de los que ya no están, a las palabras invisibles que debieron escucharse y a los sentimientos perdidos que se quedaron conmigo.
Esta noche mi pasado volverá, y no sé si la emoción será demasiado evidente hasta el punto de callarme e ignorar que todavía lo necesito. Ayer, mientras terminaba de leer ¿Cuánto cuesta matar a un hombre? De José Alejandro Castaño, sonó el celular, un hola seco y entrecortado se escuchó en la otra línea, mi silencio fue la respuesta…después vinieron las disculpas que no esperaba y las razones de sobra, Guillermo me rompió el corazón hace siete meses y nunca nos volvimos a cruzar, me tocó olvidarlo a la fuerza, pero aquella voz fue una ida al ayer que desequilibró todas mis emociones.
Son las seis de la tarde, afuera llueve y mientras la taza de café se va enfriando voy repasando en mi interior todo lo que debo olvidar para que el camino sea menos pesado y el tiempo no se me venga encima para quebrarme y volver a dejarme con las alas rotas.
Atravesé la calle y nos encontramos en la estación: “te olvidaste de un par de detalles, entre esos…que rompiste un corazón por la mitad”.
14 junio 2010
Nada es para siempre
"¿Estoy esperando que me recuerdes por qué no debemos acabar con esto?"... Otra vez María con el mismo reclamo de siempre, esperando una respuesta que hace tiempo estaba dicha, pero que no era capaz de resolver por miedo a la soledad.
El cielo a millas de distancia estaba nublado por la lluvia de marzo, el cuarto olía a humedad y la cama seguía tan desordenada como la noche anterior. "Pretendes que me quede a tu lado y disimule que todo marcha bien, algún día teníamos que llegar a este momento y es ahora. No puedes decirme que todo ha sido mi culpa porque bien sabes que te amé, pero se acabó esta mierda. Ya me cansé de tus límites y de tus estupideces, no se puede vivir con tanta amargura. Contigo se me acabó la felicidad y esta vez te digo adiós de verdad".
-"Vete al carajo". Fue la despedida, unos platos rotos, la ropa a la mitad de la calle y una casa vuelta nada. Javier se largó después de darle un trancazo a la puerta y recoger la ropa tirada en la calle. Después de una año y medio juntos, los defectos se volvieron un problema en la cama, la quimica resuelta entre los dos no fue suficiente para llenar lo que les faltaba. Algunas veces parecían amarse con locura, entregarse sin medida y devorarse al mundo con un montón de sueños en común.
El romanticismo quedó estancado en los buenos días, de resto se fue llenando de monotonía. Dejaron escapar los aniversarios, los instantes de felicidad entre caricias y besos del alma, supongo que no hay historias perfectas. Quedaron las ganas de algo más, los años que no estarán, habrán canciones que recordar..lugares que extrañarán, mientras tanto el dolor y la rabia se quedan de paso, tiempo después se cruzarán en el camino y todo irá bien en sus vidas. Sonrísas casuales y alguna una salida a tomar café.
A lo mejor, resulta que sus miradas son más profundas y dicen más que silencios. A lo mejor descubren que el mundo es tan ajeno como suyo, y nada puede ser un truco de las casualidades. Un par de secretos revelados y palabras dichas que jamás lograron decirse. Todo entre los dos vuelve a empezar. Pero no todo puede ser así de simple, las suposiciones está de más y la realidad es que puede pasar algo que no estaba concebido en los planes y la vida resultar siendo una payasada.
25 mayo 2010
De madrugada
Suena la música, y afuera no ha parado de llover. Hay algo de tristeza en el ambiente, quizás es porque la inspiración está en suspenso, sin ganas de mojarse ni darse una chamuscada. Me duele un poco la cabeza, otra vez he tenido esos sueños que me hacen levantarme a media noche y aferrarme a las oraciones. Tal vez hay algo de cierto en ellos, pero me aterra pensarlo.
A veces es mejor no decirlo todo y guardarse los secretos. De vez en cuando sueño con ello, cuando no dejo de pensarlo y se atora en el pensamiento, esa es la insistencia de los sueños, me atormentan la noche y me mantienen despierta porque no he dejado de quererlo y me asusta no dejar de hacerlo. Pero la vida no sería tan injusta, todo parte del duelo, de las emociones que se descontrolan cuando el corazón no piensa porque jamás lo ha hecho.
Cuando despierto, voy hasta la habitación y vuelvo a su lugar: la cama vacía, su ropa en el clóset, las ventanas cerradas. Todo permanece tan exacto desde ese día. Quizás pasa que no podré decirle adiós nunca.
16 mayo 2010
Desde mi cielo
La noche huele diferente, pero la siento igual que siempre. Desde mi cielo los nubarrones han dejado desnudo al firmamento y la lluvia desistió por flojera. Los días se pasan iguales en medio de aquellas ausencias que no se acostumbran a otra piel, a otros labios.
Desearía conocer el futuro o al menos, anticiparme un poco para que las heridas de otros en mi pecho no fueran tan insoportables. Cuando llueve y es de noche aún, se hacen mas espesos porque se disparan contra ese olor a recuerdo, a lágrimas olvidadas, a corazones ajenos que todavía siguen latiendo dentro. Parece que la vida fuera demasiado o poco, pero realmente detrás de sus tiempos o momentos gloriosos solo quedan algunos nombres que jamás se borrarán de estos pensamientos, porque ella no parece demasiado, es quizás, incomparable a las anteriores porque es una sola, distinta a los amores, al olvido, a las promesas, a los recuerdos.
Desde mi cielo la vida se ve más hermosa porque encuentro en sus ojos cafés la magia que no hay en los demás.
02 mayo 2010
Lejos de casa
Han pasado 8 días desde que se fue. Su ropa todavía permanece en el clóset, el aroma de su perfume quedó impregnado entre las sábanas de mamá, sus zapatos sucios siguen en el mismo estado. Me restan sus buenas noches, el saludo al llegar del trabajo, y aquella sonrisa de complicidad cuando nos burlábamos de cualquier tontería.
Evito beber el café por las mañanas para acostumbrarme a una mesa de cuatro. La cena es un plato menos servido, las noches no son iguales sin él. Pero así pasa, de repente un día estábamos preparando el viaje a Cartagena y a la siguiente semana intentábamos dejar los recuerdos en el pasado.
Está lloviendo y hace frío, el silencio en esta habitación es desesperante, mi soledad es hastío y cansancio. Se pasa mejor el tiempo soñando horas eternas, que desaparecen cada fin de semana cuando tengo que quedarme de nuevo en casa.
Los amigos están de salida y el amor permanece colgado lejos del corazón. Tengo un par de ilusiones que me hacen más fuerte y cientos de oraciones a Dios que renuevan esperanzas. Quizás se ha ido, pero algo suyo está conmigo.
22 marzo 2010
Estación inconclusa
Estaba por terminar el libro. Había pasado tres años intentando descifrar las señales de su destino y entrelazar las historias en una sola. El café le ayudaba con el sueño y la madrugada con la inspiración. Aún no tenía un nombre para él, ni sabía como terminaría.
Abel Antonio me había dicho que escribiría sobre cualquier época de su pasado menos sobre lo que quería, porque sus demonios los exorcizaba de otra manera: licor y cigarrillo, amaneceres en camas distintas y con perfumes baratos.
Yo lo había querido desde los 17 años, me enamoró aquella ilusión de su talento, las palabras que nadie más me decía y los besos que otros no me darían. El 23 de Abril nos escapamos al Corralito de piedra, amanecimos en una fogata y desnudos, fue una de esas noches inolvidables de mi juventud, para él quizás fue otra de muchas. Cada pensamiento al aire era una idea distinta de lo que esperaba escuchar, no había forma de predecir sus azares ni sus estados de ánimos, unas veces me llamaba y otras se olvidaba de mí, me acostumbré a su forma de quererme, supongo que con el tiempo me terminó cansando su ausencia.
13 años después, sigue tan igual como antes. A la espera de un destino que ignora, de una mujer que ya no ama y de un final inconcluso. Creo que a veces hubiera deseado no estar en la lista de sus amores, tal vez lo hubiera querido mejor y no demasiado.
Nos encontramos en el Café de María y platicamos de sus viejas costumbres, sus viajes por Argentina y Antonella, su ex. Esquivamos algo de nuestros sentimientos, aunque en ocasiones las miradas fortuitas intentaban gritar que algo todavía permanecía intacto. Era Marzo, esperaba que no lloviera como el domingo pasado, pero sucedió lo contrario.
Volvimos a lo de antes y como un par de locos caminamos bajo la lluvia pasajera. De vuelta a mi Apartamento, una copa de vino y música de Sanz nos llevó a nuestro pasado.
19 marzo 2010
Lágrimas del cielo
Un minuto lejos del caos, atrapados en un camino perdido esperando que el cielo deje de llorar por culpa de los delitos terrenales
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